EDUARDO MENDIETA
31 de diciembre de 2015 / 11:30 a.m.

Monterrey.-  El corazón de Monterrey está inmerso en el abandono y el olvido. La ilustración del centro de la capital de Nuevo León en la actualidad parece requerir primeros auxilios a simple vista, según se pudo constatar en un recorrido realizado en el polígono comprendido de la avenida Colón a Constitución, y de Félix U. Gómez a Venustiano Carranza.

El caos es palpable: infraestructura desgastada y acabada, semáforos arruinados, postes con cables expuestos, botes de basura que rebasan su capacidad, baches, hundimientos y alcantarillas sin tapa, puentes vehiculares y peatonales dañados, señalamientos viales oxidados o pintarrajeados...

Las calles, casas y edificios lucen prácticamente fantasmagóricas. Esa es la realidad del centro regiomontano, que no se le parece a nada a las postales que venden en las casas de artesanías o centros de promoción turística.

La Dirección de Protección Civil de Monterrey reveló este año que tienen detectados alrededor de mil 300 inmuebles en el centro de la ciudad con daños estructurales en las 740 hectáreas que comprende el primer cuadro.

Sin embargo, un estudio del Instituto Municipal de Planeación y Convivencia Urbana (Implanc) revela que por lo menos unas 500 viviendas, edificios y casonas se encuentran en condiciones de abandono, donde 415 presentan ya un desgaste visible.

Las calles y avenidas con mayor abandono de casas –que funcionan como refugio de pandilleros– son Emilio Carranza, desde Carlos Salazar a Calzada Madero; en Platón Sánchez, entre Ruperto Martínez y Madero; y en Arteaga, desde Carvajal y de la Cueva hasta Julián Villarreal.

El problema de circulación vial también es grave, generado por cientos de miles de automóviles que cruzan diariamente el primer cuadro, cuya capacidad de tránsito termina siendo insuficiente.

Descuido y abandono en el Centro de Monterrey
La Dirección de Protección Civil de Monterrey reveló este año que tienen detectados alrededor de mil 300 inmuebles en el centro de la ciudad con daños estructurales.| RICARDO ALANÍS
Descuido y abandono en el Centro de Monterrey
| RICARDO ALANIS

Faltan recipientes para las toneladas de basura que se recogen diariamente en la zona, y aunque hay algunos botes, están quebrados, como los localizados en el cruce de la avenida Juárez y la calle Morelos.

Las ondulaciones, los baches, el asfalto o la ausencia del mismo es "el pan de cada día". Un ejemplo vivo es la calle 15 de Mayo, desde las avenidas Cuauhtémoc y Juárez, donde la carpeta asfáltica prácticamente desapareció con el paso de decenas de las unidades de transporte urbano.

Los postes, las paredes y las cabinas telefónicas –la mayoría de estas últimas averiadas– contribuyen a la contaminación visual, pues están cubiertas por un sinnúmero de pósters o avisos de búsqueda de empleo.

Esto además de los cables expuestos de los semáforos, situación que es visible, por ejemplo, en el cruce de Washington y Doctor Coss.

La invasión de puesteros ambulantes también ha desquiciado el centro de Monterrey, ya que luego de la liberación de los alrededores de Colegio Civil, las vías lucen saturadas e incluso los comerciantes ya tomaron parte de la plaza del recinto, sobre la avenida Juárez.

La basura, los charcos de aguas negras y de los mismos puestos instalados sobre las banquetas, bloquean el acceso a los peatones y a los automovilistas; incluso, los comerciantes ambulantes se fueron apoderando de los espacios del servicio de parquímetros.

Los bares, cantinas, antros, tugurios y depósitos de venta de cerveza y alcohol están a la orden del día y de la noche en la zona de Barrio Antiguo o Villagrán, por ejemplo.