FOTO Y TEXTO: LILIANA CAVAZOS | JOSÉ PLATA
10 de noviembre de 2014 / 01:59 p.m.

MONTERREY.- En medio de la bodega hay dos hombres que usan guantes de látex y cubre bocas; mientras que Alejandro envuelve en plástico un taladro, Eder anota en la bitácora y prepara la etiqueta que el objeto habrá de tener. Ya van en la 90 mil.

El siguiente paso es que uno de ellos lleve el objeto hasta el pasillo donde guardan herramientas eléctricas y donde permanecerá hasta que el Ministerio Público decida que se le puede devolver a su dueño o se decrete en estado de abandono y sea subastado en un lote o donado al DIF.

Este lugar es la bodega de bienes asegurados, recuperados e instrumentos del delito de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León. Se encuentra en algún punto cercano a la avenida Félix U. Gómez, y actualmente cobija unos 25 mil artículos entre cosas robadas y evidencia que en casos de homicidio el Ministerio Pública utiliza para el deshago de investigaciones.

El área en donde resguardan la evidencia está separada de la zona donde están los artículos recuperados en casos de robo. Está cercada con malla ciclónica, cerrada con candados y en la puerta un letrero advierte que es 'área contaminada' y que sólo se permite el acceso a personas autorizadas con uso obligatorio de guantes de látex y cubre bocas.

"Hay de todo aquí", advierte el director de la bodega Carlos Cuevas al tiempo que cruza la reja y accesa a esta área. "En las cajas hay material que es usado como evidencia, en muchos casos hay ropa con sangre".

Esta área está dividida en dos plantas; arriba y abajo las filas entre estantes son estrechas, y en ellos se apilan cajas color beige y bolsas de plástico con la evidencia. El calor aumenta y en la planta baja, al fondo de dos pasillos se desprende un olor desagradable. A la escena se suma la penumbra del pasillo y una decena de tambos de fierros apilados, agujerados y cubiertos en bolsas de plástico transparente.

Son los tambos otrora usados como "cocina" por integrantes del crimen organizado para desaparecer a sus víctimas mezclando ácidos y alta temperatura.

"En los tambos nos encontrábamos los restos, restos de hueso, restos de tejido, de hecho en este tipo de tambos se quedaba a veces una manteca o una grasa interior y esa se puede recuperar y tener una muestra para sacar ADN y saber si algún cuerpo coincide ese perfil genético con el perfil genético de la familia que lo está buscando. A veces no recuperamos cuerpos, pero si encontramos perfil genético que puede ser comparado", relata el procurador local, Adrián de la Garza Santos, quien recorre el inmueble.

Los tambos tienen perforaciones que los mismos criminales hicieron para acelerar la combustión.

Cada caja y bolsa están bitacoreados; tienen grapada o pegada –según sea el caso- una hoja a la que le llaman 'cadena de resguardo'; este documento comenzaron a escribirlo los peritos desde la escena del crimen y se usa para registrar la identidad de cada mano por la que pasa el material.

Toda la evidencia aquí resguardada está relacionada con homicidios y casos de abuso sexual; el material más antiguo data del 2002 y todo permanecerá aquí hasta que se cierren la averiguación a la que pertenece el material, luego, todo será destruido.

Desde la planta alta del área de evidencia se divisa el resto de la bodega. Desde aquí, da la impresión de que se trata de un gran almacén en donde venden artículos usados. Da esa impresión porque el orden así lo marca: hay un pasillo de refacciones, uno de cascos de motocicletas, otro de bolsos de dama, otro de televisiones, uno más de tanques de gas licuado a presión y la lista sigue.

La pared que da al norte es impresionante; ahí cuelgan unas 200 bicicletas –chicas, grandes, deportivas, de carreras-. En un punto del recorrido, entre máquinas tragamonedas y cajas fuertes, hay carritos de súper mercado y en frente, piezas de material blindado que los ladrones extrajeron de un vehículo.

"Los artículos que se encuentren o que existan en el mundo en nuestra sociedad pueden ser susceptibles de estar guardados en esta bodega, hemos tenido de todo, desde artículos sofisticados, guardados, hasta pistolas de juguete de plástico, bolsas de dama, retretes, un ataúd en alguna ocasión tuvimos aquí que fue robado y fue asegurado, cumplió su proceso dentro de esta bodega y fue entregado a la persona que se lo robaron", explica Adrián de la Garza.

Fuera de la entrevista, quienes trabajan en esta bodega narran que en realidad los artículos más extraordinarios que han pasado por aquí son juguetes sexuales. Todos estos objetos no se quedarán aquí por siempre, tienen un destino final.

"Hay una gran parte que es reclamado por la gente una vez que la agencia del Ministerio Público ha terminado con la inspección y se es devuelto una vez que la persona acredite su propiedad, Esta forma de demostrar su propiedad que va desde un documento que lo acredite o bien con el testimonio de dos personas o bien con fotografías", explica Adrián de la Garza, quien detalla que las víctimas de robo tienen que acreditar la propiedad del bien.

En caso de que el propietario no reclame su bien, se decreta estado de abandono, y la ruta de salida que habrá de tener el objeto podrá ser mediante la destrucción para los casos en los que los artículos están contaminados o deteriorados, donación para el DIF rubro en el que entran las bicicletas y finalmente la subasta.

Otra sección de la bodega es precisamente estanterías en donde se van formando lotes que pueden llegar hasta las 500 piezas y que serán subastados a través del Tesorería del Estado; el monto total que el Estado ha obtenido por estas subasta es de cuatro millones 200 mil pesos.

La destrucción de bienes se realiza a través de Simeprode, y en caso de los artículos que se donan, primero se recibe la visita de personal del DIF a la bodega, quienes evalúan si los objetos pueden ser utilizados.

Alejandro y Edgar siguen bitacoreando y envolviendo en plástico objetos robados; acaba de llegar una botella de tequila y otra mezcal, una caja con 18 cervezas, un triciclo infantil, palas y piezas de coche.

"Todos los días hay cosas en esa tarima", dice uno de ellos señalando la sección de 'pendiente de ubicar' a donde llegan los objetos de esta peculiar colección.

 

CLAVES

-          Actualmente hay unos 25 mil objetos de los 90 mil que en cuatro años se han recibido.

-          En una sola ocasión se recibió un iPad.

-          Los artículos robados que más se reciben son: bicicletas, muebles, teléfonos y refacciones.

-          En la zona de evidencia los artículos que más abundan son prendas.

-          Antes de 2010 los objetos robados se resguardaban en las agencias del Ministerio Público.