25 de abril de 2014 / 01:03 a.m.

Monterrey.- Sólo recuerdos le quedan a la madre de Ángel Isaí. Su fotografías se mantienen guardadas en un cajón como un valioso tesoro.

En su casa, en la colonia Nuevo Almaguer, en las faldas del Cerro de la Silla, la señora Verónica García trata de continuar con su vida tras la pérdida de su hijo.

Al fondo de la propiedad se encuentra la habitacion de Yisa, como también era conocido, pero nadie podía ingresar a su cuarto, pues ángel mantenía todo en completo orden.

En una de las paredes pintó los nombres de sus amigos, con quienes convivía tanto en la iglesia como en la secundaria.

Y precisamente por sus estudios se encontraba feliz al haber obtenido su pase para el siguiente grado. A pesar de contar con 14 años de edad, le preocupaba el futuro de su madre.

Era el menor de tres hermanos y uno de sus sueños era poder llegar a la universidad. Pero la noche del 12 de abril, cuando se dirigía a visitar a una de sus tías al municipio de Apodaca, sucedió lo inimaginable.

Ángel Isaí cayó abatido por una bala, tras un intento de detención de hombres armados realizado por Policias de Proximidad del municipio de Guadalupe.

El menor, antes del forcejeó, ya había descendido del camión, pero un elemento policiaco lo tomó del brazo y lo regresó al interior de la unidad de la Ruta 2.

Verónica fue requerida por la Procuraduría para que observara el video que fue grabado en el interior del camión urbano, pero su estado de salud le impidió ver la grabación y sólo le mostraron unas cuantas fotografías.

En ese momento le informaron que su hijo se encontraba sentado en la parte trasera de la unidad de transporte, pero en realidad el menor ya había descendido del camión.

La duda no sale de su cabeza al ver que las versiones han ido cambiando.

Ella sólo busca el esclarecimiento del caso y saber quién fue el responsable de la muerte de su hijo.

Los días pasan y el dolor se incrementa para toda la familia. Pero no todo termina ahí, pues durante la noche de ayer fue visitada por Junior Ayala, gerente de administracion de riesgos de la empresa Transregio, para informarle que debido a que los hechos donde murió su hijo no fue culpa de la ruta urbana, no podían darle el pago del seguro de viajero, sólo el apoyo de los dos camiones que fueron utilizados para trasladar a las personas de la funeraria al panteón.

El tiempo sigue su marcha... mientras una madre aún llora la muerte de su hijo, la muerte de un inocente.

Francisco Cantú