FRANCISCO CANTÚ
22 de enero de 2016 / 09:48 a.m.

Monterrey.- ¿Cuánto cuesta la seguridad? El desembolso depende del presupuesto familiar y representa una inversión fuerte que puede llegar a miles de pesos, de acuerdo a la sofisticación y el grado de seguridad que tengan los artículos que se apliquen.

En tiempo de robos y asaltos mantener la seguridad en el hogar puede representar una inversión fuerte, aunque existen posibilidades para todos los presupuestos.

Habrá quien asegure sus propiedades con un simple candado, otros con una puerta reforzada, mientras otras personas optan por utilizar la tecnología para vigilar en todo momento cada habitación de sus viviendas.

Una protección sencilla incluye protectores en ventanas, reja en el frente de la casa, cerraduras o candados de seguridad, cuyo costo varía de acuerdo a las características de cada residencia.

En una casa promedio, con dos puertas y ocho ventanas, colocar rejas implica un costo entre 10 mil y 20 mil pesos.

Una puerta de seguridad puede costar cerca de 5 mil pesos, pero vale la pena porque tiene 11 cerrojos y botón de pánico, asegura Oswaldo Hernández Domínguez, trabajador de una distribuidora de estos artículos.

Existe otra protección más sofisticada: un sistema de cámaras de vigilancia en circuito cerrado, o mejor aún, que el propietario de la casa puede monitorear desde su tablet o teléfono celular, en cualquier lugar donde tenga Internet.

Un sistema de cuatro cámaras y el software para tener la aplicación de monitoreo oscila entre los seis mil y 10 mil pesos, ya instalados, de acuerdo a la calidad que se desee en el video, explica Jorge Rodríguez Gutiérrez, especialista en domótica, que es la ciencia de crear casas inteligentes.

Se puede instalar también un video portero, con lo cual uno ve y dialoga con quien toque la puerta, desde cualquier lugar.

Existen otras posibilidades con la domótica, desde cerrojos de seguridad activados a distancia, programación en encendido o apagado de luces, cierre de persianas u otras actividades que hagan suponer que la casa está habitada.