24 de abril de 2017 / 07:57 a.m.

MONTERREY.- ¿Cuántas veces no se ha compadecido por la historia de algún pedigüeño? Esta compasión ha sido parte importante del negocio de la caridad en el Estado.

Ellos son parte del panorama citadino.

Están por doquier, en cruceros, semáforos, banquetas, de casa en casa. Son diversos, son estudiantes, indígenas, enfermos, ciegos, sordos, son niños que piden limosna por la necesidad que presentan.

Son diferentes entre sí pero iguales ante el negocio de la caridad, pues en Nuevo León, el pedir puede ser tan rentable como el ejercer una profesión, pero sin título ni esfuerzo.

Para comprobar lo anterior, el equipo de Telediario salió a pedir dinero con solo extender la mano y contar una historia.

De manera encubierta y fingiendo ser un estudiante sin recursos, acudimos con familias a la presa La Boca para solicitar un apoyo para pagar la cuota del semestre.

A propósito nos acercamos con un inspector de comercio, encargado de regular toda actividad económica incluyendo pedigüeños que también requieren un permiso, pero por compasión, nos dejó pedir lo que fuera la voluntad de los demás.

Conforme al ejercicio realizado y a las respuestas de varios pedigüeños, la ganancia estimada por solo pedir, es de 200 a 500 pesos diarios.

Esto es de tres a seis veces más que el salario mínimo de 80.04 pesos, que quizá lo gana un obrero que cumple de 8 a 12 horas de trabajo.

Si esta ganancia fuera constante, al mes, obtendrían de 6 a 15 mil pesos, lo equivalente al sueldo de un profesionista.

La psicóloga e investigadora social de la Universidad de Monterrey, Angélica Quiroga Garza señala el ser humano por naturaleza tiende a ayudar y esto motiva al negocio de la caridad.

"Le podemos llamar compasión, conducta de ayuda, empatía, le podemos llamar solidaridad. Hay diferentes términos en psicología que nos permitirían explicar porque las personas donan ya sea dinero o especie a otras personas que solicitan la ayuda"

Por su parte, Rina del Rosario Ríos, Subdirectora de Intervención Familiar del DIF Estatal, dice que en esta actividad también están involucrados los niños que acompañan a sus padres. Para la autoridad esto es trabajo infantil y al mes la dependencia atiende de 22 a 25 niños que son detectados en la calle pidiendo limosna.