MARCELA PERALES
7 de diciembre de 2016 / 08:01 a.m.

MONTERREY.- María Concepción Chavarría nació en Honduras y al cumplir sus 28 años abandonó su país con el firme propósito de llegar a Estados Unidos para brindar una mejor calidad de vida a su familia.

La joven dejó a sus dos hijos, de seis y cinco años, y aunque los extraña, no son suficiente motivo para regresar a casa.

“Voy para Estados Unidos, esa es la meta que todos tenemos"

“Si he llegado hasta aquí es por un propósito y porque Dios lo ha permitido y no es justo que me vaya a entregar para que me manden para Honduras en vez de seguir adelante. Por ellos (hijos) es que estoy aquí. De que me sirve irme a Honduras si tendría que ir a sufrir, a buscar trabajo, incluso a que me maten y eso no. Yo lo que quiero es llegar y darles la vida que yo nunca tuve a ellos"

En su viaje, la joven ya tuvo un accidente al caer del tren y aunque libró la muerte, eso no la detuvo para continuar con su sueño americano.

“El amigo con el que venía me dijo que yo había caído adentro de los rieles, de las vías y en cuestión de segundos me sacó para afuera otra vez"

La mayoría de los migrantes que pasan por Nuevo León se quedan de 30 a 60 días en lo que vuelven a tomar el tren que los lleve a Estados Unidos.

En el Estado existen muy pocos lugares de atención al migrante, pues por el contrario, son más las personas que los rechazan, que aquellas que los apoyan.

El Padre Luis Villarreal Ríos es uno de ellos.

Hace ocho años fundó el albergue Casanicolás para brindar techo y comida a los indocumentados que pasen por la Entidad.

En esta casa, ubicada en la colonia Guadalupe Victoria, en Guadalupe; los indocumentados llegan para recibir servicios médicos, psicológicos y jurídicos.

Lo más importante, a decir del Padre Luis Villarreal, es que las horas que pasan en este hogar están libres de peligro, pues no tienen necesidad de salir a las calles.

“El servicio de la casa es cama, comida, un techo, un albergue seguro, un ambiente sano, de alegría, de oración, fraterna y además hay un departamento de psicología que hace segundas, terceras entrevistas, para quienes así lo deseen sean apoyados por el estrés postraumáticos que traen”

Atiende a más de mil 800 migrantes por año. La atención médica se brinda también para aquel que llega con enfermedades como tuberculosis o VIH.