LILIANA CAVAZOS
5 de septiembre de 2016 / 08:25 a.m.

APODACA.- El primero de septiembre de 2011, Gustavo Acosta Luján, de entonces 31 años cuidaba de su padre en su domicilio de Apodaca. Esa noche la Marina irrumpió, y terminó con la vida del hijo de Eva, quien a cinco años de lo ocurrido, no claudica en la búsqueda de justicia para su familia.

“Yo no pido anda, porque nada me va a devolver la vida de mi hijo, namás que se haga justicia, que se limpie el nombre de mi hijo porque todavía está en internet en donde mi hijo es un maleante”, dijo muy desconsolada su madre Eva Luján.

El caso de Gustavo es uno de los siete que CADHAC contabiliza como muertes o desapariciones en Nuevo León perpetradas directamente por fuerzas militares o de la Marina durante el 2010 y 11, cuando el pico más alto de violencia por el Crimen Organizado.

Liz Sánchez, coordinadora de la organización, explica que tras lo ocurrido, la Marina emitió un comunicado en el que se justificó la ejecución de Gustavo criminalizándolo, hecho, que explican, a lo largo de la investigación no se pudo comprobar más que su inocencia.

“El actuar de los militares y marinos que no corresponde al actuar que tenemos que tener los ciudadanos”, expresó.

El caso de Gustavo sigue abierto, y CADHAC con el apoyo de la organización civil Amores, integrado por familiares de desaparecidos, buscan que pronto, los responsables de la muerte de Gustavo sean llamados a por la justicia civil y no por la militar.