22 de mayo de 2014 / 06:53 p.m.

Monterrey.- Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992, compartió con alumnos de la Universidad Autónoma de Nuevo León su "receta Rigoberta" anti-violencia.

La embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO y ganadora del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, dio cátedra a la Federación de Estudiantes Indígenas y maestros de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

"La receta de Rigoberta, es una receta que he aplicado de toda mi vida, que digo ´hoy no me voy a pelear con nadie, hoy aunque me provoquen los periodistas´, no es cierto, aunque encuentre alguien que esté a punto de reventar su interioridad para sentir una satisfacción que lo está necesitando, hoy no me peleo, la verdad.

"Pero, lo primero que encuentro al salir de mi casa es a una persona intolerante que quiere pelear, pero como hice una promesa de no pelear, lo mismo pasa con mi esposo, mi gente, mi equipo, mi secretaria, todo el mundo, está alrededor de nosotros y hay momento que es para no se cumple y existe otro código que se llama perdón, es una conducta de vida, que es la paz, la paz no es una calidad de armas, es calidad de vida", dijo.

Menchú Tum señaló que para trasladar esta fórmula contra la violencia que vive México, la pregunta hay que hacérsela a quienes tienen las armas en sus manos.

"Hemos ya vivido las consecuencias de la violencia y ahora todos estamos llamados a usar cualquier medio para logremos el equilibrio en una actitud, por eso se está hablando de valores.

"Yo participo en la mediación de conflictos, pero no llego sólo a pensar que el conflicto existe y que debo ser mediadora, lo importante es qué piensan los actores del conflicto y esa pregunta de paz hay que hacerles la los que tienen las armas en sus manos", dijo.

La Premio Nóbel de la Paz 1992 reconoció que unos estados de México existen muchas dificultades generados por el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción, pero que es un pueblo muy noble que saldrá adelante.

“Pero hay una preocupación para que haya una paz firme y duradera, incluso, México no ha pasado por los conflictos armados tan intensos como en otras partes del continente, México sigue siendo una tarima importante para hablar de paz, en México tenemos una oportunidad dehablar de paz y buscar un modelo de paz que no sea producto de la guerra”, explicó.

La Nobel asesora estudiantil

La Premio Nobel de la Paz 1992 se ofreció de asesora de los alumnos para tocar las puertas a los empresarios de Monterrey y aporten la "plata2 para abrir la Escuela de Idiomas de Lenguas Indígenas en la UANL.

En su charla con alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, la líder indígena guatemalteca, miembro del grupo maya quiché y defensora de los derechos humanos, los instó a reunir a un grupo de estudiantes indígenas para que tomaran la iniciativa y crear este espacio de idiomas en la UANL, con apoyo de ella.

"Esa cultura madre se puede traspasar cualquier fronteras, yo pienso que aquí vernos, hay una escuela de idiomas de pueblos indígenas, sino fascínense por el idioma, aprendan el idioma, inauguren su escuela de idiomas indígenas. Ustedes pueden hacer eso, yo estoy segura que si hubiera 10 estudiantes indígenas que se preocupan por ver esto, hagan su grupito, yo lo asesoro.

"Y vamos y le tocamos a los empresarios de Monterrey para que nos den la plata y abramos una escuela de idiomas de les jóvenes indígenas lo más pronto posible para que ustedes sean los dirigentes de esta iniciativa, ¿por qué tienen que esperar a que venga a hacerlo, yo lo puedo hacer, es también la forma en que yo he trabajado con la gente", dijo la Premio Nóbel de la Paz.

Ante un salón polivalente abarrotado, la presidenta de la fundación que lleva su nombre con sede en Guatemala, México y Nueva York, afirmó que es importante fortalecer los idiomas ancestrales como lo hicieron en la universidad de Guatemala donde se logró instaurar un modelo deeducación intercultural.

Foto: Roberto Alanís

EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ