10 de agosto de 2014 / 01:04 p.m.

Monterrey.- Cirila Bautista Dolores, mexicana de origen náhuatl, pasó de una infancia dolorosa en la que era obligada a pedir limosna a enseñar el bordado tradicional, algo que en la actualidad es su fuente de ingresos.

Nació en Chahuitán, Veracruz, pero desde niña sus padres, que sólo hablan el dialecto, la llevaron a vivir a Tampico, la enviaban a pedir limosna junto con su hermano en las calles, pero ella no entendía el significado de esa palabra.

"Una vez que yo llegué y no traía dinero, dijo mi papá "¿no traes dinero?". Le dije, hoy no nos dieron, hoy no vendí chicles, hoy la gente no quiso. Entonces dijo mi papá: bueno entonces si no traes dinero, entonces hoy vamos a dormir en la calle", relató con lágrimas en los ojos.

Víctima del maltrato y también de la explotación, nunca fue enviada a la escuela, el español lo hablaba y entendía poco, como si fuera una extraña en su propio país.

En la adolescencia se mudó a Monterrey, trabajaba limpiando casas por 120 pesos a la semana, pero gran parte del vocabulario lo desconocía.

El trabajo diario y digno sacó adelante a Cirila, quien muy joven fue madre soltera, pero decidió que no permitiría que su hija pasara los mismos malos tratos que ella.

Después de mucho trabajo, Cirila pudo obtener una casa. Su hija Ana, la mayor, es el fruto de todo el esfuerzo, estudia el tercer semestre de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Actualmente, Cirila Bautista comparte sus conocimientos de bordado en el Centro Comunitario Blas Chumacero, en la colonia Fernando Amilpa en Escobedo, lo que representa su fuente de ingresos para mantener a sus tres hijos.

La discriminación por el color de piel, el dialecto y el nivel educativo; son sólo algunas de las ofensas con las que viven los indígenas en Nuevo León y en todo México.

El 9 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, pero no hay mucho que festejar.

El presidente de la Fundación Nueva Castilla, Miguel Quezada, aseguró que es urgente que las necesidades de los indígenas formen parte de la agenda del estado mexicano.

"En nuestro estado tenemos uno de los más altos índices de discriminación del país y esta discriminación la sufren los más de 100 mil indígenas que radican en nuestro estado. A través de fundaciones, como Fundación Multimedios y Fundación Nueva Castilla, estamos abriendo espacios en los centros comerciales de Multimedios y se está apoyando para que los comerciantes indígenas ahí vendan sus artesanías", señaló.

Recordó el caso de una familia indígena en el municipio de San Pedro que vendía sus artesanías en la calle y fue amedrentada por policías.

El rechazo y la discriminación provocan que los indígenas se alejen del contacto con el resto de la población y, peor aun, que sientan vergüenza de ser lo que son y llevar la sangre de sus ancestros.

FOTO: Guadalupe Sánchez

GUADALUPE SÁNCHEZ