ADA RODRÍGUEZ
23 de diciembre de 2015 / 04:55 p.m.

Monterrey.- "Nací el 23 de diciembre de 1915 y hoy cumplo 100 años", dice con voz fuerte y clara don Andrés Juárez Martínez, quien vive en el ejido La Victoria, en el municipio de Pesquería, Nuevo León.

Don Andrés desconoce cuál es el secreto que lo ha llevado a cumplir 100 años, pero acepta que siempre ha gozado de buena salud.

"No todos tenemos el mismo físico, yo nunca fui enfermo, tuve catarritos, pero hasta ahí, no tomé, cerveza muy poca, cuando mucho tres, pero eso sí, trabajé bastante para sostener a mis ocho hijos que aún siguen conmigo", explicó.

Desde que su esposa falleció, hace poco más de cuatro años, don Andrés quedo al cuidado de sus hijas. Una de ellas, la señora Leticia Juárez, menciona que pese a su edad su padre es un hombre "lúcido y que siempre está haciendo planes".

Leti, como le dicen sus sobrinos, recuerda que su padre siempre fue un gran ejemplo a seguir.

"Nos daba consejos, nunca nos regañó, siempre fue un buen ejemplo", dijo.

Para Leti la clave de que su padre haya llegado a los 100 años, radica en "el buen dormir y en el buen comer", pero reconoce que también ha pasado por episodios en los que su salud se ha visto en peligro.

Leti recuerda que hace más de 10 años, don Andrés sufrió un infarto, el cual según los doctores solo dejó una "cicatriz en su corazón", pues, pese a ello su estado de salud sigue siendo bueno.

Andres e hijas
Don Andrés en compañía de Rosaelia y Leti, dos de sus ocho hijos. |ESPECIAL

Daniel Juárez, uno de los 32 nietos de don Andrés, menciona que "la vida alejada de la zona metropolitana de Monterrey" es la que ha llevado a su abuelo a los 100 años, pese a que paso muchos de ellos estuvo fumando.

Don Andrés reconoce que durante "30 años o más" tuvo un gran vicio al cigarro, del cual se deciso cuando vio que la nicotina empezaba a hacer estragos en su dentadura.

ANDRES Y FAMILIA
Don Andrés en compañía de algunos de los integrantes de su gran familia. | ESPECIAL

Ahora don Andrés se ha olvidado de su vicio al cigarro, menciona que lo dejo de un "día para otro"; y vive su vida en plenitud y completamente feliz, en espera de festejar su cumpleaños en compañía de sus ocho hijo, 32 nietos, más de 100 bisnietos y más de 10 tataranietos.

"Me siento bien feliz, porque tengo mucha compañía que me viene a ver y aún me siguen buscando. Bastante agusto me siento", dijo don Andrés con gran emoción.