MARCELA PERALES 
29 de septiembre de 2016 / 12:43 p.m.

MONTERREY.- Mara Villarreal tenía 42 años, pesaba 138 kilos y padecía hipertensión.

Intentó dietas que no le funcionaron y decidió someterse a un bypass gástrico, procedimiento con el cual pudo mejorar su salud, principalmente.

“Yo volví a vivir, ya no tomo pastillas para la presión, me siento bien, volvieron sueños a mi vida que ya tenía guardados”, declaró. 


“Simplemente el ya no tener los dolores de cabeza que me daban por la presión arterial y que aun tomándote pastillas, estando medicada, ya no tenerlos, es otro”.

Mara perdió 60 kilos en 11 meses.

La cirugía fue un éxito porque eligió a un médico certificado y la clínica adecuada.

"El Baypass gástrico consiste en separar el tercio superior para realizar un nuevo estómago que se va a llamar pouch gástrico.

"Utilizamos un segmento del intestino delgado, haciendo una división en el mismo para poder conectarlo en la parte superior. Ahora, aquí el alimento ya tiene salida, si yo dejo esto así, todo lo que viene de jugo gástico, biliar y pancrático no tiene salida, hay que volverlo a conectar. Entonces ahora el alimento ya tiene salida por el lado derecho o izquierdo del paciente".

El doctor Manuel García Garza explicó que a diferencia, la manga gástrica consiste en la reducción del estómago y la eliminación casi por completo de la hormona del hambre.

"Consiste en hacer el estómago más pequeño, es decir, reestringimos la capacidad del alimento, comparándolo por ejemplo con pacientes que se comen alrededor de cinco tacos, una orden, con esta cirugía puedes consumir un taco, un taco y medio, y estar satisfecho, pleno, sin hambre".

En todo el trayecto digestivo se produce una sustancia que se llama grelina, sustancia que se le atribuye a la ansiedad por comer o también se le ha llamado la hormona del hambre. Su sitio de mayor producción esta en la parte inferior del estómago, entonces cuando quitamos este segmento del estómago que lo retiramos de la cavidad abdominal quitamos el 85 por ciento de la producción de esta sustancia".

"Es una oportunidad muy grande pero vale la pena, si vuelves a vivir”.

Es indispensable que después de la cirugía, los pacientes acudan a sus seguimientos tanto con nutriólogas como con psicológas para que el procedimiento este completo.

"El seguimiento con los pacientes lo tenemos establecido durante todo el primer año después de la cirugía, es decir, a la semana, al mes, tres, seis, nueve, doce meses, y luego cada seis meses y luego cada año, en esa secuencia, la nutrióloga te esta viendo cada mes, cada mes, hasta llevarte a un peso ideal".

El especialista recordó que el balón intragástrico, la banda gástrica y las derivaciones biliopancreáticas son los otros procedimientos avalados para la seguridad del pacientes, que son quienes finalmente recomiendan estas opciones una vez que los resultados son palpables.