AGUSTÍN MARTÍNEZ
15 de septiembre de 2017 / 10:15 p.m.

MONTERREY.- El asesinato de los dos jóvenes apodaquenses en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, ha causado tristeza y consternación en un amplio sector de la colonia Jardines de Monterrey.

Los vecinos de aquella zona de Apodaca se encuentran sorprendidos, pues calificaron a las víctimas como personas tranquilas y sin problemas serios.

A través de las redes sociales no se han hecho esperar las muestras de duelo y solidaridad entre los familiares, amigos y vecinos de César Benito Rivera y Mario Alanís.

“Siempre lo conocí como un amigo muy alegre. Era el alma de la fiesta. Siempre eras el primer que saltaba a proteger a tus hermanos”, publicó en su perfil de Facebook uno de sus amigos.

Los deudos y sus conocidos se preparan para despedir durante este fin de semana a los dos jóvenes, quienes fueron víctimas de la delincuencia y la inseguridad que impera en toda la franja fronteriza.

“Una noticia que en verdad me dolió tanto. Quisiera estar soñando, pero no. Me levanto, por eso es que, llorando, hacia el cielo aviento este canto”, escribió otra de sus amistades en común.

Por el momento la Procuraduría de Tamaulipas lleva a cabo las investigaciones, aunque trascendió que son escasas las pistas que tiene para identificar a los responsables de los hechos.

Por las características del caso, el doble homicidio pudo haber sido cometido por alguna célula del crimen organizado, que desde hace años les ha ganado la carrera a las autoridades en aquella región fronteriza.

César Benito Rivera y Mario Alanís fueron hallados sin vida la tarde del martes 12 de septiembre, en el canal Guillermo Rodhe, a unos 700 metros del libramiento que conduce al puente de Mission, Texas.
Sus seres queridos los había reportado como desaparecidos ante las autoridades, luego de que no supieran nada de ellos desde el pasado viernes 8.

Aquel día, ambos salieron como a las 4:00 de la mañana de Monterrey a bordo de una camioneta de la empresa Corina, que se dedica a la venta y distribución de productos alimenticios, y donde laboraba César Benito.

Él le había pedido a Mario que lo acompañara a ese viaje, para dejar la carga de alimentos, y tenían planeado regresar en el transcurso del fin de semana.

Durante el viernes y sábado, ni sus familiares ni los jefes de Rivera tuvieron noticias de ellos. Ni siquiera alcanzaron a llegar al destino que tenían en Reynosa, por lo que se supone que fueron privados de la libertad como a las 7:00 de la mañana.


pjt