2 de enero de 2014 / 12:15 a.m.

Saltillo.- Luego del sorpresivo derrumbe ocurrido el sábado en el kilómetro 64 de la autopista Saltillo-Monterrey, las 24 horas estimadas para reanudar la circulación quedaron cortas. Y tres días después, no se ve para cuando.

Durante varias semanas, la vía de cuota se ha visto involucrada en varios cierres ante la constante presencia de niebla. Sin embargo, poco antes de las cuatro de la tarde del 30 de diciembre, el cielo abrió y eso se convirtió en un factor que salvó la vida a varios conductores, ya que alcanzaron a advertir que grandes rocas comenzaron a caer sobre la carretera.

La policía Federal de Caminos cerro inmediatamente el tramo afectado y habilito un contraflujo a cien metros de distancia del sitio del incidente.

Pero, desde el helicóptero la situación se ve muy distinta a lo que parecía un simple desprendimiento de piedras que podría resolverse en 24 horas de trabajo. En realidad se trataba de un pedazo de montaña, del tamaño de un condominio de seis pisos por 80 metros de largo, que se vino abajo en uno de los más aparatosos incidentes ocurridos en ese camino de cuota.

La autopista, de 49.8 kilometros, inicio operaciones el uno de octubre de 2009, tres años despues que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes anunció el 17 de noviembre de 2006 que la obra sería realizadapor la empresa Isolux Corsan con el nombre de Concesionaria Autopista Monterrey-Saltillo, SA de CV.

Desde sus inicios la vía alterna a la carretera 57 se ha visto involucrada en infinidad de incidentes, la mayoría por niebla y reportes de deslaves, algunos de gran tamaño, como los ocurridos durante la llegada del huracán Alex, en junio del 2010.

Y es precisamente la humedad y la niebla las que han retrasado los trabajos para habilitar el tramo afectado en lo que parece ser un cuento de nunca acabar.

Crónica de Joel Sampayo