Mayte Villasana
13 de agosto de 2014 / 05:31 p.m.

MONTERREY.- Raúl Garza Cavazos, dueño del Cinema Raly, falleció a los 60 años por causas naturales. Fue el pasado viernes 25 de julio cuando el empresario murió en su vivienda, ubicada a unas cuadras del negocio que administró durante la mitad de su vida.

Don Raúl -como lo llamaban sus empleados- fue un hombre inteligente y siempre mantuvo el negocio familiar pensando en la economía de los regios. La última entrevista que Garza Cavazos concedió fue para Telediario, y ahí confesó que el secreto del éxito "son los bajos costos frente a una competitiva y cara industria cinematográfica".

Y mencionó que el duopolio que existe en México con cadenas en Monterrey no han sido rivales para El Raly, que sigue dando batalla y realizando cambios estructurales para adaptarse a las generaciones regiomontanas.

Raúl Garza llegaba todos los días a las tres de la tarde al lugar que lo rejuveneció, y coordinaba toda la operación: limpieza, taquillas, la dulcería y proyección. Todos los trabajadores con el mismo perfil: cautelosos y sonrientes. Luego daba la instrucción para que se abrieran las puertas del público y supervisaba con la mirada cualquier movimiento. Más tarde salía a despedirse de los visitantes que asistían a la última función.

Pero el jueves 24 terminó la jornada laboral con un fuerte dolor de cabeza. Despidió al personal y a los visitantes, y salió de inmediato rumbo a su hogar. Al día siguiente la noticia fue sorprendente para todos: Raúl Garza Cavazos ya no despertó de la filmación.

"Siempre le dije que vendiera nachos, pero yo creo que él quería ser auténtico, nomás vendía chilidogs. Le insistí, le dije que si se animaba yo vendría todos los días a comprarle, y mire, ya no está, pero yo sigo comiendo nachos en el 'Raly'", comentó uno de los clientes frecuentes.

"Estamos muy tristes. Mi hermano ya se fue, pero sabemos que está en el cielo y que desde allá nos va a estar vigilando", dijo Oscar Garza Cavazos.

El propietario del cine y su padre Raúl Garza Zambrano dejaron un gran legado. Las historias de la niñez y juventud regiomontana se encuentran ahí, grabadas en las cuatro salas del complejo cinematográfico.

Ahora los hermanos Mirna, Omar y Oscar se quedarán al frente del Cinema Raly, en donde la comunidad disfruta de una película sin gastar demasiado dinero, y en donde la función se puede encontrar tanto dentro como fuera de la pantalla.