AGUSTÍN MARTÍNEZ
26 de octubre de 2017 / 09:02 p.m.

MONTERREY.- Con una concurrida rodada, compañeros del club de bikers le dieron el último adiós al joven que el pasado martes fue asesinado durante un asalto en la zona sur de la ciudad.

De esa manera y en medio de la tristeza, el dolor y la impotencia de decenas de personas, entre amigos, compañeros y familiares, fue despedido Mario Abraham Páez García.

El cuerpo del joven de 34 años fue velado entre el miércoles y jueves en una agencia funeraria que se localiza sobre la avenida Chapultepec, frente al Mercado de Abastos de Guadalupe.

Allí se dieron cita desde temprana hora los integrantes del club de motociclismo, con quienes Páez García realizó innumerables rodadas a distintos puntos de Nuevo León y el país.

Además de lamentar el trágico acontecimiento, algunos de los presentes demandaron una efectiva investigación que permita identificar y detener a los responsables del crimen.

Por ahora la Policía Ministerial continúa con la búsqueda de pistas, y ya cuenta con diversos indicios que, en los próximos días, podrían arrojar resultados positivos, según señaló una fuente.

Mario Abraham fue asesinado de varios disparos en la cabeza, al ser asaltado después de salir de una sucursal bancaria en el sur de Monterrey, la tarde del pasado martes.

Los hechos ocurrieron en el estacionamiento del banco Afirme que se localiza en la avenida Lázaro Cárdenas, entre Guaymas y Puerto Progreso, en la colonia Torrebrisas.

Páez García se disponía a abordar un automóvil Toyota Yaris color gris, propiedad de la constructora en la que laboraba, y cuyas oficinas se localizan en la colonia Contry, en esta ciudad.

Trascendió que acababa de efectuar un retiro de 3 millones de pesos e iba acompañado por un empleado de seguridad de Construcciones Gerox, pero esa información no ha sido confirmada.

De acuerdo con algunas versiones, la víctima fue espiada por dos desconocidos desde un auto compacto color gris, el cual estuvo estacionado durante varios minutos a unos 30 metros de la sucursal bancaria.

Cuando Mario Abraham salió, de inmediato lo abordó el copiloto. Ambos forcejearon durante unos instantes al disputarse la bolsa con el dinero, hasta que el asaltante le disparó a corta distancia y le dio muerte.

Tras conseguir su objetivo y cometer el asesinato, el maleante regresó al vehículo en el que lo esperaba su cómplice, y ambos se alejaron en forma tranquila y sin prisas.


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