MAYTE VILLASANA 
3 de octubre de 2015 / 02:19 p.m.

Monterrey.- En medio de una ola de violencia en Nuevo León y en vísperas de las elecciones para la gubernatura llegó la imagen de un nuevo PRI, un hombre joven en la política acompañado de un lema prometedor: “Para atacar la inseguridad, lo que se requiere es valor y coraje, no miedo”.

Con 37 años de vida, Rodrigo Medina de la Cruz logró la Gubernatura del Estado. “Por tu seguridad voy a dar la cara, por Nuevo León mi vida”, fue la frase con la buscó el combate a la delincuencia.

Pero el verdadero reto comenzó el 4 de octubre de 2009 y que hoy finaliza con una polémica administración, entre el incremento al transporte público, vacaciones y hasta familiares incómodos que ofrecieron comunicados.

A nivel nacional el presidente Enrique Peña Nieto puso como ejemplo a Nuevo León en la recuperación de la seguridad, al señalar en su Tercer Informe de Gobierno que en los últimos años redujo las ejecuciones casi un 70 por ciento.

El mensaje fue prácticamente el mismo en eventos como la CONAGO o reuniones del Sistema Nacional de Seguridad.

Durante su gobierno, Medina de la Cruz no tuvo buena relación con los alcaldes panistas metropolitanos, especialmente con los que ocuparon el cargo de 2012 a 2015.

La manzana de la discordia fueron los recursos del Fondo Metropolitano que pusieron en guerra al bloque panista contra la administración estatal, incluso en agosto de 2013 abandonaron la mesa de diálogo entre municipios y estado.

La relación más ríspida la tuvo con la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes en temas de finanzas, de seguridad y de política.

Lo peor en la carrera política de Medina fueron los cuestionamientos sobre la intromisión de su padre Humberto Medina Ainslie en la toma de decisiones del gobierno y la entrega de concesiones para la construcción de obras.

La tensa situación repercutió tanto en el PRI que en plena campaña por la gubernatura obligó a Ivonne Álvarez a deslindarse de Medina de la Cruz.