MARCELA PERALES
2 de febrero de 2016 / 08:00 a.m.

Monterrey.- Cualquiera podría sentirse exento de desarrollar una adicción al celular, pero la realidad, es que muchas personas están más cerca de lo que creen.

Para empezar porque las primeras señales, probablemente las muestren en su vida cotidiana. Especialistas y el sector salud ya consideran el uso del celular como una adicción, que comienza por un gusto, después un hábito, hasta llegar a la necesidad, y después, cobrar consecuencias.

"Se considera una adicción comportamental, es decir, es una adicción que no está asociada al juego, que no está asociado a algún tipo de sustancias, pero que tiene que ver con la conducta y con el comportamiento", explicó Marytza Leal, especialista del Instituto de Protección de la Salud Mental.

Se identifica cuando el aparato se vuelve una prioridad y la persona demuestra ansiedad al no tenerlo. Como toda adicción, también puede cobrar consecuencias.

El Instituto de Protección de la Salud Mental cuenta con estudios internacionales que señalan que el 38 por ciento de los usuarios puede desarrollar una adicción, en la que se incluye la desintegración familiar.

En los últimos tres años, la Secretaría de Salud en Nuevo León ha recibido al menos 180 llamadas de personas interesadas en un tratamiento para la adicción a la tecnología.

Es cierto que el celular es una herramienta necesaria, pero su uso se vuelve patologico cuando se sustituye por la familia, amigos o trabajo.

Especialistas y el sector salud ya consideran el uso del celular como una adicción, que comienza por un gusto, después un hábito, hasta llegar a la necesidad, y después, cobrar consecuencias.