AGUSTÍN MARTÍNEZ
24 de septiembre de 2015 / 10:29 p.m.

Monterrey.- La primera casa en ser demolida en la zona del desastre en Escobedo, fue la de la familia Góngora.

Las paredes y los techos que dieron cobijo a cuatro generaciones quedaron reducidos a simples montones de escombro, en el número 318 de la calle Hidalgo.

La maquinaria comenzó su trabajo antes del mediodía. En unos cuantos minutos se acabó la construcción, que durante meses y con sus propias manos edificó el patriarca de los Góngora.

“Hay, en lo moral, mucha historia, ya que mi abuelo fue el que realizó esta construcción con sus manos, y es lamentable (la demolición).

“Sí se nos salieron las lágrimas, porque son casas muy antiguas, que eran de las que quedaban aquí en el centro de Escobedo”, agregó la profesionista.

La Procuraduría de Justicia continúa con los peritajes para determinar cuáles viviendas deberán ser derrumbadas por completo, tras el incendio ocurrido el lunes en la procesadora y envasadora de aceite automotriz.

Para los afectados es más conveniente que cada una de las edificaciones dañadas desaparezca, y les construyan nuevamente, pues no quieren vivir entre el peligro y el miedo de futuros derrumbes.

“Digo, están agrietadas totalmente las paredes de la casa, en la parte de atrás, y yo creo que sí va a haber la necesidad, y ya me lo comunicaron, que se va a demoler parte de la casa y del cuarto de atrás”, dijo una de las afectadas del pasado lunes.

Este viernes a las 18:00 horas se celebrará una misa en la calle Hidalgo, donde ocurrió el incendio que dejó dos menores de edad muertos.

La ceremonia será oficiada por el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, y está invitada toda la comunidad de los alrededores.