14 de agosto de 2014 / 01:18 a.m.

Monterrey.- ¿Se imagina usted, en medio del inclemente calor de esta temporada, abrir la llave del agua, y que apenas salgan unas gotas?

Pues esa es la situación que viven desde hace medio año 300 familias, más de mil 500 personas, que habitan en la colonia Unidad del Pueblo.

Se trata de un predio irregular en una antigua mina de arena, en las faldas del cerro del Topo Chico, hacia el norte de Monterrey.

"No, pues el agua que no sale. Sale muy poquita. La tenemos que echar a andar con una bomba, pero la bomba ya no jala. Es difícil la situación para toda la gente", comentó, triste, el señor José Isabel Muñiz.

El asentamiento tiene unos 20 años. Pese a ubicarse en una ciudad considerada moderna, no hay servicios básicos ni pavimentación.

El agua, distribuida por medio de llaves colectivas, era impulsada desde las afueras de una escuela, siete calles abajo, pero la bomba dejó de funcionar, por lo que los vecinos están realizando una colecta para repararla o comprar otra.

Las personas consideran injusta esta situación, pues las familias pagan una cuota mensual de aproximadamente 80 pesos al Municipio de Monterrey.

"Y luego estamos pagando pero no hay agua. Nosotros pagamos un recibo, una cuota mensual, y con este chorrito, pues no es justo, no abastece para la familia, y tenemos familia también”, comentó Gregorio de la Cruz.

Ante esa problemática, padres y madres de familia tienen que acarrearla en toneles desde otras colonias.

Por eso pidieron la atención del Ayuntamiento regio, para que intervenga y los apoye por medio de pipas o del propio bombeo.

"No tenemos agua. Tenemos niños. A veces no tenemos ni para tomar. No tenemos para bañarnos, para lavar la ropa, para nada. Tenemos que andarla acarreando de otra parte", expresó la señora Gloria Elena Ramos.

El calor es inclemente, sobre todo por las tardes, cuando el termómetro llega casi hasta los 40 grados. Esa situación tiene ya cansados y desesperados a los pobladores.

"Y queremos agua, porque estamos completamente en el desierto, y tenemos muchísimo tiempo sin tener agua… y queremos agua", agregó Marisela Elías.

Quienes más sufren la falta del vital líquido son los más pequeños y los adultos mayores.

La gente tiene temor de que puedan presentarse brotes de insalubridad, y enfermedades relacionadas con la higiene y la deshidratación.

"Todos los niños estamos sin agua. Necesitamos bañarnos y tenemos que ir muy lejos con la camioneta a traer agua. Tenemos mucho calor y sed", puntualizó el pequeño Carlos Gregorio.

FOTO: Agustín Martínez

 AGUSTÍN MARTÍNEZ