30 de abril de 2014 / 03:41 p.m.

Monterrey.- Pequeños de diferentes edades eran atendidos en la guardería "Mis Amiguitos", del Municipio de Montemorelos. Solventada - hasta hace cuatro meses- por el Seguro Social.

“En el mes de septiembre del año pasado vino una licenciada de parte del Lic. Mata a avisarnos que iban a cerrar la guardería”

“El único problema y detalle que tiene la guardería "Mis Amiguitos" es que no daban carne” explicó una madre de familia.

Ahí empezó el Viacrucis para los padres de familia de 143 menores inscritos. Tocaron puertas, enviaron cartas, se manifestaron y el IMSS no cambió su decisión.

“Hay muchas mamás que se salieron de los trabajos porque no podían pagar, realmente yo ahorita estoy trabajando para pagar la guardería, ya no se puede” dijo Yadei Alanís, madre de familia.

El espacio infantil ya es particular. Por niño cobra entre 2 mil y 2 mil 500 pesos al mes. El Seguro Social - sin un plan B - reubicó a 8 a la guardería Villalegre, que está en el casco municipal y dejó en lista de espera a otros 11. El resto: 124, quedó sin opción.

“Fui a hacer solicitud, llené la solicitud del Seguro, llevé papelería, todo lo que piden y me dijeron nosotros le vamos a hablar, le di varios teléfonos y hasta ahorita nunca me han hablado”

“A simple vista, éste lugar parece una bodega -de hecho operaba como una mueblería- hoy está convertida en una guardería subrogada por el Seguro Social. Muy cuestionada por la seguridad de sus instalaciones”

 “Las instalaciones me dan miedo. Es una bodega, no tiene ventanas, tiene unas cositas así arriba de vidrio pero selladas, no sé si tengan patio. Me da miedo verla por fuera, ahora si entro me da terror” narró Ana Julia Gaona, una vecina del sector.

 “El lugar es un área muy pequeña y pues el área de juegos muy chiquita. La puerta de salida de emergencia daba a los amarillos, ahí es un taller, es un peligro para los niños. En la entrada hay un transformador”

Y es que su principal y única salida de emergencia por la lateral dirige hacia el estacionamiento de los autobuses Azules y Amarillos.

Sus ventanas son 9 pequeños y sellados tragaluces a una altura inalcanzable para una persona.

Por atrás, el espacio topa con una barda - reforzada con una malla - de un terreno abandonado.

“Hasta ahorita, el delegado no nos ha dado la cara, así como tuvo el valor de cerrar la guardería, debe tener el valor para venir y presentarse. Darnos la cara para encontrar una solución al problema que nos dejó porque somos personas que estamos afiliadas al Seguro Social” dijo Zayra Castro, madre de familia.

José Plata