SANDRA GONZÁLEZ
26 de julio de 2017 / 07:28 p.m.

MONTERREY.- Víctor Sánchez Hernández, de 63 años trabajó 25 años en el campo en Estados Unidos, allá hizo su vida y vivió bien con su esposa y cinco hijos...hasta que fue deportado. Desde hace un año sufre las carencias por no encontrar un trabajo bien remunerado.

“Me cambió todo, allá estaba trabajando bien. Por un descuido de una luz de la Suburban y de ahí me llevaron”, dijo.

“Casi 25 años, allá casi hice mi vida, no tuvieron compasión de mi, tengo cinco hijos nacidos allá”, contó.

El problema se complica, pues se hizo de la custodia de tres hijos, y su ex mujer, quien prometió regresar a México, se quedó con dos niños en Georgia.

La más pequeña, Myrna de cuatro años padece leucemia y cada mes tiene que mandarla al extranjero para que reciba atención médica. El viaje a la frontera le cuesta 500 pesos y se queda en casas de asistencia mientras se la regresan.

“Si me dieran trabajo en Miguel Alemán, por ella porque tiene que estar en tratamiento, allá es más fácil porque si cae enferma me la atienden en el otro lado, a ellos también que tienen Medicare allá en el otro lado”, dijo.

En tanto, José y Lidia no están estudiando y esperan retomar sus clases en el otro lado. Para ello, Víctor requiere apoyo para establecerse en algún pueblo cerca de la frontera donde pueda seguir cuidando de sus hijos pero que ellos tengan los beneficios por ser americanos.

“No tengo estufa, ni hielera, ni abanico. Les tengo que comprar todo hecho porque el dinero no alcanza, no estamos comiendo bien”, dijo.

Actualmente don Víctor trabaja en una empresa triturando tarimas de plástico en donde su salud ha empeorado y solo obtiene mil 200 pesos por semana. Espera recibir ayuda para dejar pronto el municipio de Salinas Victoria y acercarse a la frontera.


dat