15 de enero de 2015 / 05:21 p.m.

MONTERREY.- Son los primeros minutos después de las ocho de la mañana y Alejandro abandona la fila y apura el paso para ir a una oficina cercana del Registro Civil para sacar su acta de nacimiento; en la fila se queda su esposa Carolina gracias a que un empleado del INE les dio 'chance' y respetarán su lugar para que la pareja pueda hacer el cambio de domicilio en su credencial de elector en el último día de trámite.

Ellos llegaron a la fila desde las siete de la mañana, cuando apenas se asomaba la luz del día entre la nublada y fría jornada. Es el módulo de atención del INE en la colonia Azteca de Guadalupe. Sus lugares en la fila son el 45 y 46, pero debido a que Alejandro tuvo que ir de último momento por su acta, sus lugares se recorrieron y ahora son el 83 y 84.

La atención de los empleados del INE comenzó al cuarto a las siete de la mañana cuando uno de ellos recorrió la fila -hasta esa hora de 150 personas- para cerciorarse del trámite y documentación de los votantes.

"Mire mi credencial", le pide una mujer de la tercera edad -que pasa de los setenta años- al empleado del INE. Ella tiene el lugar 38 en la fila a la que llegó antes de las seis y media de la mañana.

"Esta credencial le sirve hasta para los próximos tres años", le dice con paciencia el trabajador del INE, quien además le solicita salirse de la fila.

"Que bueno porque hace mucho frío", le responde la mujer al tiempo que guarda sus papeles en un folder de plástico azul, en el que un par de radiografías médicas se asoman.

La confusión es la constante en la fila: hay quienes solo quieren reponer su credencial y entones los sacan de la fila porque ese trámite aún se puede hacer hasta el día 31, otros confundidos llegan con la credencial con el 15 al reverso, "el comercial dice que si no tiene el 15 se renueva, no al reves", repiten en reiteradas ocasiones los empleados del INE a los empadronados que entendieron mal el anuncio.

Actas de nacimientos originales de hace más de 50 años con alteraciones de máquina de escribir, comprobantes de domicilio de hace más de seis meses, solicitud de cambio de domicilio sin testigos o alguna otra identificación, y así, muchos sin mas remedio abandonan la fila en la mayoría de los casos con gestos de molestia e inconformidad.

Adentro del módulo el frío es solo un rumor. Hay entre 80 y 100 personas en siete metros cuadrados, el noventa por ciento son quienes realizan el trámite y el resto los empleados que reciben los documentos, ingresan los datos, solicitan la firma electrónica, toman huellas digitales y, la cereza del pastel: toman la foto.

Quienes realizan el trámite aguardan sentados sostenido sus legajos; se ven tranquilos. Afuera, de vuelta, la fila supera a 300 personas, extendiéndose a lo largo de tres cuadras. Son las diez de la mañana y esta historia aun le quedan 14 horas, cuando el reloj marque las cero horas del día 16 de enero y de acuerdo a lo establecido por el calendario electoral, ya no se pueda realizar el trámite.

"Pues muchos se van a quedar sin votar, yo por ejemplo hoy ya no puedo regresar", le dice a un empleado del INE a un despistado ciudadano que fue sacado de la fila por no traer la papelería correcta.

"Pues ni modo", le responde.

FOTO Y TEXTO: LILIANA CAVAZOS