3 de mayo de 2014 / 02:47 p.m.

Monterrey.- Este sábado, las palas, las cucharas y el cemento, se quedarán a descansar, porque los albañiles celebran su día, el día de la Santa Cruz.

Nadie sabe donde inician los orígenes de esta costumbre, ni el por qué se eligió este día, pero se sabe que desde la época de la colonia, los albañiles hacían fiesta en ese día, y se fue quedando como su propia celebración.

El ser albañil no es fácil, ni tampoco algo que muchos tengan en mente como profesión. Es un exigente trabajo físico, a la intemperie, y ni importa si hay sol candente o lluvia, la obra no puede parar.

Quienes entran, es por necesidad, dice Marcial Ponce, quien tiene 20 años en el oficio.

En su natal Veracruz inició su oficio, pero fue mejorando, y ahora conoce varias ciudades de la república gracias a su trabajo, pues él se desempeña en excavaciones y construcciones bajo tierra.

Aunque al principio no tuvo otra opción que entrarle a la albañilería, con el tiempo se le encuentra el gusto a andar entre el polvo, los ladrillos y la madera de las cimbras.

En el día de la Santa Cruz, los albañiles hacen un alto en el trabajo para rezar una oración, a fin de que los libren de los peligros que enfrentan todos los días, y luego viene la celebración mundana, con una taquiza, o comida distinta.

Esta vez, como es sábado, pueden festejar con más calma, para liberarse un rato de sus tensiones laborales.

Si tiene albañiles en casa, no se olvide que hoy es su día. Invíteles una buena taquiza para celebrarlos.

Francisco Zúñiga