3 de junio de 2014 / 12:25 p.m.

Santa Catarina.- Familias que perdieron todo tras incendio en tejavanas duermen a la intemperie en Santa Catarina.

A poco más de 12 horas del incidente, y pese al cansancio por la ardua jornada de limpieza y remoción de escombros, el sueño se negaba a llegar, al menos para los mayores.

"Sí, aquí vamos a pasar la noche, porque no tenemos dónde quedarnos. Nos han mandado un apoyo para la cocina, pero pues aquí sentados la vamos a pasar.

"¿Cómo le vamos a hacer?: Pues aquí, a ver cómo le hacemos", señaló la señora María Guadalupe Hernández mientras guardaba lo que quedó de la cena.

Fernando Grimaldo es uno de los 20 niños damnificados. Sus libros, su ropa y sus juguetes quedaron convertidos en cenizas.

"–¿Qué les pasó a tus libros? –Pues se quemaron. –¿Tenías algún balón… juguetes? –Sí, tenía bastantes juguetes. Se me quemaron mis balones, todo. No saqué nada, ni ropa", explicó el pequeño de 10 años.

A nombre de sus padres, los menores le hicieron un llamado a la comunidad y a las instituciones para que les tiendan la mano, y les ayuden a salir cuanto antes de esta difícil situación.

"Para que traigan láminas, alimentos, todo. Ropita, y que nos apoyen. Yo veo todo este problema y pues aquí nos vamos a estar, a echarle ganas, sí", manifestó la niña Fabiana Morales.

Los 13 tejabanes que se incendiaron se ubicaban en un predio irregular conocido como "El Obispo", junto al arrollo del mismo nombre, al sur de la colonia San Francisco, en Santa Catarina.

Un aparente corto circuito en el cableado de un poste irregular habría sido la causa del incendio que dejó en la calle a 13 familias, más de 50 personas en total.

El sitio, según vecinos, comenzó a poblarse hace más de 15 años y nunca se había registrado un incidente de esa naturaleza.

Conscientes de que son posesionarios, los habitantes de El Obispo han recibido el ofrecimiento oficial de una reubicación, pero casi todos se niegan.

Argumentan que ya han hecho su vida en ese lugar y que un cambio de domicilio les acarrearía dificultades para desempeñar sus trabajos, pues les indican que serían enviados a sectores remotos de García o Escobedo.

De esta forma es como transcurre la vida en ese aislado sitio de Santa Catarina, donde las familias se sostienen del comercio ambulante, de la albañilería y la recolección de basura.

FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ