NOTIMEX
25 de abril de 2016 / 04:54 p.m.

Monterrey.- El trabajo del vidrio de manera artesanal, aunque escaso, prevalece en esta capital industrial, mediante la elaboración de artículos de decoración o para la industria de laboratorios en talleres operados a pequeña escala.

La operación en esta ciudad del principal fabricante de vidrio en el país no ha sido obstáculo para que pequeños fabricantes continúen trabajando, enfrentando a diario diversos obstáculos.

Tal es el caso de Javier González Rodarte, de profesión Ingeniero Mecánico Electricista, quien tratando de mantenerse en operación y atendiendo la demanda del mercado, trabaja el vidrio desde 1990 en un taller localizado en el centro de Monterrey, donde elabora piezas para laboratorios químicos.

Su incursión en esta actividad fue herencia de su padre, quien comenzó a trabajar el vidrio por una beca en el Tecnológico de Monterrey, donde un alemán los capacitaba, “pero la carrera fue suspendida por razones desconocidas y mi padre continuó por su cuenta”.

González Rodarte detalló que su padre comenzó viajando y aprendiendo, con la práctica empezó a elaborar artesanías para después dedicarse a la venta de piezas de vidrio para laboratorios químicos.

El prosiguió el negocio capacitándose en el extranjero y aprendió en Polonia, en 1988 cuando el país aún se encontraba bajo el socialismo de los rusos y había poca maquinaria, por lo que se especializaban más en aprender los procesos artesanales. Años después estudio la carrera técnica de “Scientific Glass Blower” en Estados Unidos

González Rodarte recordó que en México este oficio se daba más hacia el sur del país y recordó que su padre viajaba constantemente a ferias y exposiciones a esa zona donde vendía sus artesanías.

En lugares como Guadalajara o la Ciudad de México “hay muchisímos artesanos y uno que otro se dedica a piezas para laboratorios químicos, pero en el norte del país esto es de poca competencia”.

Explicó que los productores en pequeño y que al igual que él se dedican a la elaboración de piezas de vidrio para laboratorios químicos se concentran en los estados de Tamaulipas, Sinaloa, Coahuila y Chihuahua, entre otros.

Afirmó que su trabajo es bajo proceso artesanal, pues trabaja con torno, soplador y las manos, por lo que en su taller optan por comprar piezas como tubería de vidrio para moldear y otras ya maquiladas como válvulas, conexiones cónicas o esféricas para conectar un condensador con un rector, por ejemplo.

Mencionó que buscan comprarlas porque les falta gente que sepa hacerlas y “en el taller las soplan para hacer algún serpentín por adentro o unas esferas por dentro llamadas rosarios, lo cual requiere un trabajo minucioso”.

González Rodarte consideró que su ventaja en cuanto a la industria que fabrica piezas de vidrio, es que esas grandes empresas producen piezas estandarizadas, mientras que ellos hacen piezas únicas y a la medida.

Para él los fabricantes en pequeño pueden elaborar una pieza de un diseño especial que le pida su cliente, además de ofrecer servicio de reparación, que es menos costoso en comparación a una nueva.

En este sentido, externó que la actividad de las industrias del ramo no afectan sus labores, como lo fue en su momento la entrada del gas natural, que originó que muchas tiendas de vidrio en Monterrey cerraran por el alto costo de éste, el cual era su principal combustible para la elaboración.

En el caso de las artesanías, dijo, el mercado se vio afectado por cuestiones de inseguridad que provocaron una disminución en el flujo de turistas.

Respecto a la producción, refirió que todo depende de la pieza que elaboren, toda vez que cuando se trata de una parte complicada no tardan más de media hora.

González Rodarte compartió que aunque el negocio de las artesanías no deja mucho, ha continuado con esta actividad pues su padre fue fundador de la Unión de Artesanos de Nuevo León, quienes operan en el mercado de la Plaza Morelos, ubicado en el primer cuadro de esta ciudad.

En este sitio tiene un puesto de artesanías de vidrio, donde le ayuda Gilberto Flores Yáñez, un artesano de origen poblano, quien se encarga de elaborar distintos tipos de figuritas desde temprana hora

Las figuras con mayor demanda son flores para quinceañeras, dragones, colibríes, cruces, unicornios, corazones y manzanas, entre otras que llegan a ser hasta 30 por día; en tanto, la más complicada es un corazón con dos angelitos, cuya elaboración es de dos horas.

El artesano poblano, con 47años de oficio, refirió que desde los nueve años aprendió a crear figuras a través de la observación, después le siguió junto a otros muchachos y sus hermanos también lo aprendieron en Puebla.

Don Gilberto viajó a Nuevo Laredo, donde siguió su trabajo y conoció a González Rodarte, quien lo trajo a Monterrey.