11 de octubre de 2014 / 12:32 a.m.

Salinas Victoria.-  Se llama Yazmín Lizeth Ramírez Leija. Tiene 34 años y realiza una labor poco común, pero muy humana: recoge a todo aquel perrito de la calle, le brinda un hogar temporal, lo alimenta y cuida, para finalmente entregarlo en adopción.

Habita en la colonia Bosques de los Nogales, en Salinas Victoria, y lleva ya seis años brindando protección a esos seres incomprendidos y desamparados.

"Lo más que he tenido son 28.  Ahorita tengo 12. Son mis amores. Son mis 'perrhijos'; así les digo. Soy la mamá perruna", expresó el ama de casa.

Para ella es doloroso ver a un animalito en la calle, desvalido, desprotegido. Le molesta que la mayoría de la gente los maltrate y los aleje, en lugar de brindarles un poco de cariño, alimento o  cuando menos respeto.

"Son unos seres vivos que tienen corazón, que tienen sentimientos. Que necesitan mucho amor, que no te piden nada a cambio, más que los quieras", reiteró Ramírez Leija.

Ella está felizmente casada desde hace seis años, pero no tiene hijos. Padece de artritis reumatoide, y su esposo está desempleado.

Se hallan en una temporada difícil en lo económico, pero las adversidades no les impiden apoyar a los perritos de la calle. Con amigos y contactos les consiguen alimentos y medicinas.

Yazmín considera que el mejor destino de los animalitos es llegar a un hogar adoptivo, donde tengan una vida digna. Donde les proporcionen alimento, cuidados, tiempo, espacio y, principalmente, amor

"Y de ahí pues ya uno va checando todas las encuestas, y quien llene más el perfil para poderlo dar en adopción al perrito, pues se le brinda. Se le pide que los vacunen, los desparasiten y esterilicen", aseveró.

APOYO DE PAREJA

Acostumbrado desde pequeño a tener una mascota en casa, su esposo se adaptó rápidamente a esa tarea. La apoya y le ayuda en cuanto puede, inclusive a pasear a los canes en el parque de la colonia.

"Llegó un punto en el que teníamos 28 perritos, y tenemos muy poco espacio. O sea, mi inquietud es nada más el espacio. Tener demasiados animalitos, y en poco espacio, hace que se genere más energía", dijo Eusebio Horacio García Soriano.

Él sabe de la responsabilidad que implica tener más de una docena de perritos en el patio, pues hay que estar al pendiente de cada uno. No consentir a unos por encima de los otros, sino más bien ser justos y parejos.

"Uno tiene que darles sus comidas cuando son. Checarlos. Si se ponen muy tristes llevarlos al veterinario, para que los chequen y les den sus medicinas. Y lo que te dan a cambio (los perros) es un amor incondicional", puntualizó.

La pareja  es respetada por sus vecinos, dada su noble labor.

FOTO: Agustín Martínez

AGUSTÍN MARTÍNEZ