MARCELA PERALES
20 de abril de 2016 / 11:06 a.m.

Monterrey.- Al no tener el apoyo de sus parejas, ni el completo de sus familias, Ana y Marisol decidieron prepararse para la llegada de sus hijos.

Lo hacen en Casa Mi Ángel, donde se les recibe desde el principio hasta el fin de sus embarazos.

"Me gusta mucho venir a las pláticas, talleres, todo", comenta Ana.

"Es un ambiente en el que yo me siento bien, me entienden, sienten lo mismo que yo", expresa Marisol.

El proceso de aceptación para Ana y Marisol no fue fácil. Requirieron de una ayuda integral que les fue proporcionada en Casa Mi Ángel, donde a diario atienden a adolescentes embarazadas.

"Nosotros aquí les ofrecemos un apoyo psicológico como médico, asesoría legal, les apoyamos con productos para los bebés, para ellas, ropa, pañales, productos que nosotros sabemos que son muy costosos para lo que es la manutención de un menor", comenta el personal.

También se capacitan para autoemplearse.

"Vienen las muchachas a nuestras instalaciones a tomar cursos de belleza, de corte y confección, de computo, repostería, manualidades y demás para que ellas se capaciten y desde sus hogares puedan tener un ingreso extra".

En 17 años Casa Mi Ángel ha atendido a más de 3 mil 500 jovenes embarzadas en situación vulnerable, de las cuales, el 80 por ciento son adolescentes.

Estas dos chicas ya solo esperan la llegada de su bebé. Dijeron haber aprendido la lección y por eso envían un mensaje a aquellas chicas que temen a los riesgos de una vida sexual prematura.

"Yo les diría que mejor se pusieran a estudiar, terminaran sus carreras y que no cometieran los errores de nosotras... Tener hijos no es nada fácil", comenta Ana.

"No volvería a tomar esa decisión, ahorita no es la mejor edad para tener un bebé", concluye Marisol.