2 de septiembre de 2014 / 01:29 p.m.

Monterrey.- Debido a los niveles de inseguridad que se viven en la entidad y en la región, el número de empresas internacionales que pretenden venir al país podría verse afectado, consideró Ioan Grillo, autor del libro El Narco y corresponsal de The Global Post en México, en entrevista.

"Claro que la violencia afecta a la inversión extranjera, no se puede negar. Si una empresa va a invertir tiene que considerar los costos adicionales que le ocasionará tener que lidiar con violencia e inseguridad", aseguró.

Grillo señaló que es importante recordar que las grandes trasnacionales están acostumbradas a trabajar en zonas de conflicto y se estarían preparando pese a la presencia de grupos criminales de la localidad.

Esto sería a través de tecnología, pero sobre todo por medio de contratación de empresas de seguridad privada, dijo.

"Están conscientes de que vendrán a un lugar con violencia, con secuestros... Pero en la mayoría de los casos eso no los detiene sino que hace que aumenten sus gastos en vigilancia", mencionó.

El corresponsal expresó que estas empresas estarían haciéndose de seguridad privada, confiando más en el trabajo que estas compañías locales podrían otorgarles que en la autoridad.

Agregó que los inversionistas investigan con anterioridad los lugares que visitarán y no confían únicamente en la información pública; tienen interés en llegar a conocer a fondo la región donde trabajan.

Y es que la Cuenca de Burgos, en donde se espera poder hacer más explotación del gas y aceite shale, se encuentra entre los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, entidades que han sufrido por la violencia generada por el crimen organizado.

De acuerdo a un reporte publicado por Steven Levine, investigador de la Universidad de Georgetown, las empresas texanas que estarían aventurándose en la zona de la Cuenca de Burgos están considerando los problemas de inseguridad, tiroteos, extorsiones, asesinaos y tomas ilegales de gaseoductos, pues esto preocupa a los trabajadores norteamericanos de las empresas perforadoras, asegura.

FOTO: Archivo

DANIELA MENDOZA