guadalupe sánchez
18 de octubre de 2015 / 07:56 p.m.

Monterrey.- Estar jubilado y pensionado por discapacidad, no alcanzó para que Guillermo González de 47 años, un padre de familia de la Alianza recibiera una televisión digital, como las que se han entregado por parte de dependencias federales.

Desde que el pasado mes de septiembre, se dio fin a la era análoga de la señal de televisión, se quedó sin señal.

En su silla de ruedas acudió a la entrega de convertidores que la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, hizo a los habitantes del poniente de Monterrey.

“Pues no me tocó tener de estas televisiones, porque eran para madres de familia y en mi caso pues no fue así.

“Y pues estábamos viendo con ahorritos si nos hacemos de una televisión digital de las chavitas en una casa de empeño”, dijo el hombre en la fila para pasar por el aparato.

Esperó su turno como todos y regresó al hogar que comparte con su esposa Juana Ayala y su hijo Guillermo, quien padece autismo.
La pareja hizo las conexiones...después de varios de minutos, los canales llegaron de nuevo a su televisor.

“Se ve muy bien, como debe verse una tele, ya se ve mejor”, dijo.
Se logró la conexión en el hogar de la familia González Ayala, de nuevo volverán a sintonizar los noticieros.

Con la pensión de mil 500 pesos al mes y las aportaciones económicas de su esposa para los gastos del hogar, esta familia que habita una casa de tres cuartos en La Alianza, apenas sobrevive, por lo que comprar un moderno televisor está fuera de su alcance.

La entrega de los aparatos se realizó en la unidad deportiva "Diego de Montemayor", ubicado en la calle Alianza y Estibadores, donde fueron evidentes las largas filas, algunas madres de familia informaron haber hecho filas desde las 3:00 de la mañana, aunque la entrega sería hasta las 11:00.

Los requisitos que se solicitaron a los vecinos fue presentar su credencial de elector y un comprobante de domicilio, pero previamente ya se les había entregado una ficha.
El precio de los aparatos varia de los 600 hasta mil 200 pesos, y se entregó uno por familia.

Las madres de familia comentaron que aunque los aparatos son mucho menos caros que las pantallas, la economía no les había permitido la compra de los codificadores.