19 de abril de 2014 / 06:23 p.m.

Una fina lluvia comenzó a caer, ayudando a crear un sentimiento de tristeza y dolor.

Monterrey.- Por unas horas, el tiempo retrocedió casi dos mil años en la Colonia Independencia.

Por sus calles se vivía de nuevo la pasión y muerte de Jesucristo, que otra vez cargaba la cruz con los pecados del mundo, aunque ahora en la persona se Alberto Escalón, un joven de 28 años, a quien le tocó personificar al Salvador.

Una a una, fue recorriendo cada estación, hasta completar las 14, otra vez dentro de la Basílica de Guadalupe.

Los romanos, como entonces, lo azotaban sin piedad y con escarnio, hasta hacerlo caer tres veces.

Un momento dramático, que fue coronado por el silencio de los miles de asistentes, fue cuando se acerco un grupo de Mujeres. Ahí estaba María, la madre del Nazareno que se abrazo a su hijo caído.

Una fina lluvia comenzó a caer, ayudando a crear un sentimiento de tristeza y dolor.

El Vía Crucis siguió. Igual que hace casi dos mil años, la gente veía, impasible el tormento. Aunque ahora, callaban porque meditaban en el Misterio de la salvación del mundo.

El momento culminante llego. Hace años, la crucifixión se hacía en los Tanques de Guadalupe, donde hoy está el Centro Comunitario, pero la inseguridad los hizo cambiar el Gólgota al Atrio de la Basílica, y este año mantuvieron la medida.

Jesús finalmente muere en la Cruz. El cielo se vuelve actor. Negros nubarrones cubren la bóveda celeste y le Dan realismo a la escena.

La pasión y muerte de Jesús ha terminado. La gente se retira, pensativa. Ahora, a esperar su Resurrección.

Francisco Zúñiga