21 de octubre de 2014 / 12:59 p.m.

Monterrey.- En la década pasada, este hombre fue sentenciado a una pena de cárcel por robo calificado.

Cumplió cinco años en el penal, los más difíciles de su vida. Hoy, regenerado, batalla para reincorporarse a la sociedad, pues conseguir empleo para un ex convicto no es cosa fácil.

Es la historia de Manuel, nombre ficticio para proteger su anonimato.

Esta es la realidad que enfrentan los cientos de hombres y mujeres que egresan de los centros penitenciarios una vez que pagaron su deuda con la sociedad. Tal vez si haya empleo, pero nadie quiere contratar a una persona con antecedentes.

El estudio "Prisión y Familia" Retos para la Cohesión Social y el Desarrollo del Siglo XXI, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, busca terminar con este problema.

Una de sus conclusiones es que se debe eliminar por la vía legal la petición de cartas de no antecedentes penales en las empresas del estado.

Patricia Cerda, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, estimó que un 30 por ciento de los encarcelados caen en reincidencia, principalmente porque no encuentran un modo honesto de vida dada esta discriminación.

Manuel afirma que tocó fondo en el penal. Tiene tres hijos pequeños, y todos los días busca afanosamente un empleo que los saque adelante. Pero el sistema que condena a quien cometió un error en el pasado se lo impide.

A pesar de ello, el protagonista de esta historia rechaza la posibilidad de formar parte de ese 30 por ciento de reincidentes, aún en medio de una crisis económica. 

FOTO: Especial

TEXTO: LUIS GARCÍA