LUIS GARCÍA
12 de febrero de 2016 / 10:22 a.m.

Monterrey.- Desde hace años, los penales son una bomba de tiempo en Nuevo León, y hechos como el registrado la madrugada de este jueves así lo confirman.

El Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2015, difundido por el INEGI en diciembre, desnuda las carencias de la entidad en este rubro, al exhibir el sobrecupo y la falta de custodios.

De acuerdo al estudio, en Nuevo León se contabilizaron 9 mil 787 reos del fuero común, 3 mil 39 reos del fuero federal, es decir, 12 mil 826 internos al cierre de año.

Pese al tamaño de esta población, la cantidad de custodios que vigilan los tres penales es mínima. El Censo puntualiza que existen apenas 850 celadores, entre hombres y mujeres, agrupados en tres niveles jerárquicos.

Los de primer nivel, sin especificar en qué consiste su labor, son apenas 19 empleados, en tanto que los de nivel intermedio suman 65 elementos. El grupo más numeroso lo conforman los celadores "operativos", con 766 integrantes. Estos serían los directamente encargados de la vigilancia de los internos.

Si se toma en cuenta la cifra total, representaría que cada custodio tiene bajo su cuidado a 15 reos, pero sólo si estos estuvieran de guardia las 24 horas. Dada la rotación, la proporción de interno-custodio es abrumadora.

A esta condición se suma el sobrecupo que durante años se ha denunciado. El INEGI señaló en su estudio que Nuevo León tiene una capacidad instalada para una población de 6 mil 552 internos, 4 mil 375 para población de sentenciados y 2 mil 177 para población en proceso, lo que representa que la cantidad de internos duplica los espacios disponibles en los tres penales.

Mientras estas cifras muestran la realidad carcelaria, proyectos como el penal de Mina, que inició durante la pasada administración, permanecen en el olvido por falta de recursos, aunque la autoridad estatal reveló ayer que se harán las gestiones correspondientes para reactivar la obra.