marcela perales
6 de noviembre de 2017 / 08:41 a.m.

ESPECIAL.- El 12 de junio del 2011 Karla Jazmín Pérez Gómez Sosa sufrió un accidente automovilístico, en donde su novio falleció y ella permaneció en coma durante siete días.

Mientras los médicos hacían lo imposible por salvarle la vida, Karla asegura haber estado en otro lugar, que describe, ha sido el mejor que ha conocido en su vida.

En ese lugar, cuenta, se veía con su novio primero en un cuarto obscuro, después en un espacio con luminosidad blanca y al final, en una puerta dorada.

“Un accidente, veníamos de una fiesta, mi novio era el que venía manejando. Ya los últimos días estuve en coma profundo.
Después vimos una puerta enorme dorada y corrimos hacía allá, te da una ansiedad de querer entrar. Era una paz, era bien diferente, Shamir si pudo entrar”.

En el accidente Karla sufrió un traumatismo cráneo encefálico que le quitaba toda posibilidad de vida.

En este lapso, señala, que ella veía los esfuerzos de los médicos, a su familia rezando y en ese otro lugar, se encontró también con familiares ya fallecidos.

“Aquí no he sentido eso y esa sensación es lo más hermoso, es lo más hermoso. Vi a mi papá, mi bisabuela. Una alegría de verlos, platiqué con mi papá, los abrace, abracé a mi abuelita”

A este fenómeno se le denomina ECM, que significa Experiencia Cercana a la Muerte.

Manuel Nava, Docente del Instituto Integral de Tanatología explica que aunque el ECM no se puede comprobar, existen investigaciones en donde las personas a punto de morir y que regresan a sus signos vitales, coinciden en el mismo relato.

“Relatan la presencia de un camino, un túnel o alguna especie de vía, en el cual, en el fondo de esta vía existe una luminosidad muy intensa de color claro pero que no lastima la percepción visual.
Cuando están inmersos en esta sensación es tan agradable que ellos no desean volver al estado vital previo”.

La investigación más completa fue realizada por el científico Holandés Pim Van Lommel e indica que solo del cinco al 20 por ciento de los pacientes con muerte clínica no mayor a los ocho minutos viven esta experiencia, que se atreve a contar hasta dos o cinco años después.

En los relatos también coinciden en encontrarse con familiares ya fallecidos, y solo entre el 1 y 2 por ciento de los pacientes relatan una experiencia aterradora.

El tema ha causado polémica durante generaciones porque no se puede comprobar y solo lo atestiguan quienes lo viven, y regresan, según ellos, de ese mundo no terrenal.

También explicaciones de religión y científicas.


dezr