20 de enero de 2014 / 07:58 p.m.

Monterrey.- Fueron años de esfuerzo los que se perdieron a causa del deslave en la colonia Paso Cucharas, en Escobedo, y hasta el momento la familia afectada no ha encontrado apoyo o, cuando menos, una orientación en torno a la reparación de los daños.

La mañana del lunes, a 24 horas del incidente en el que perdieron un camión de carga y parte de su negocio de compra y venta de chatarra, los afectados acudieron al Ayuntamiento escobedence.

"Vamos con el alcalde, pero pues no sé. No se ha acercado nadie. Hasta este momento no hemos obtenido ninguna respuesta. Por eso nos movimos", comentó Jorge Antonio Alejo Jaramillo, propietario del negocio.

Aunque el establecimiento está asentado en un predio irregular en la orilla del río Pesquería, el dueño del lugar consideró que la Dirección de Agua y Drenaje de Monterrey debe hacerse cargo de todos los gastos.

"Es de Agua y Drenaje el ducto. Es de 54 pulgadas el que se rompió. Consideramos que Agua y Drenaje debe asumir alguna responsabilidad porque es el tubo de ellos. Es el ducto que va de Mina a San Nicolás", reiteró el afectado.

Alejo Jaramillo, quien habita en el sitio con su esposa y su hijo de 6 años, calculó las pérdidas materiales entre 180 mil y 200 mil pesos.

Hace algunos años empezó a operar el local junto al puente de la avenida Raúl Salinas, e inclusive aún está pagando la unidad de 3 y media toneladas de capacidad.

"Sacando fiado el camión. Todavía le debo un poco de dinero al señor, y ahora se va a esperar hasta que tenga dinero para pagar", aseveró en tono triste.

Este incidente ocurrió alrededor de las 10:00 horas del domingo 19 de enero, cuando el ducto de AyD se rompió y se generó una fuga.

El líquido comenzó a acumularse en una zona amplia y en cuestión de minutos socavó el talud junto al río Pesquería, justo donde estaba el camión cargado con chatarra.

Cargado y completamente dañado, el vehículo quedó en una especie de cañada de más de cinco metros de profundidad, junto con parte del material que estaba almacenado en el inmueble.

Agustín Martínez