ADA RODRÍGUEZ @vanessardzh
30 de octubre de 2015 / 11:22 a.m.

Monterrey.- La clínica 25 del IMSS encierra en sus muros un sinfín de historias. Ubicada sobre avenida Lincoln, al poniente de Monterrey, en este lugar sobran los testimonios acerca de apariciones sobrenaturales, los cuales mantienen vivas las leyendas que rondan en los pasillos de este hospital.

Una mujer quien prefiere llamarse ‘La Enfermera Apasionada’, debido al gran cariño que siente hacia su profesión, trabajó en el área de cuidados intensivos en la clínica 25 desde 1986 a 1996.

Recuerda que cuando empezó a laborar en este hospital una de las historias más comentadas era la del décimo piso, en donde las personas aseguraban que se había practicado un exorcismo a una mujer lo cual motivó a que este sitio quedará cerrado.

‘La enfermera apasionada’, quien ahora se desempeña como maestra en una escuela de enfermería, recuerda que una noche, mientras trabajaba, utilizó el ascensor, el cual sin explicación alguna se quedó varado en el décimo piso, las puertas no cerraron y ella comenzaba a preocuparse; poco a poco el miedo se iba apoderando de cada una de sus células, y el aire que inexplicablemente había en el elevador comenzaba a colarse entre su uniforme de enfermera.

Ésta no fue la única experiencia paranormal que tuvo durante su estancia en la 25, comenta que también vio sombras recorrer el área de los cubículos, escucho que personas que le hablaban cuando sólo había pacientes entubados o con muerte cerebral a todos estos sucesos se acostumbró e incluso aprendió a sentir a la muerte.

Yo siempre sentía cuando la muerte venía, y no se lleva a uno, se lleva a varios, no se lleva a la persona que está bien grave, se lleva a otros de los demás departamentos, de otras terapias”, explicó.

Clínica
'La Enfermera Apasionada' dio su testimonio. | ADA RODRÍGUEZ

La enfermera recuerda que cuando la muerte estaba, ésta le avisaba erizándole la piel desde la parte baja de la espalda hasta el cuello.

Esta sensación la hacía alertar a sus compañeros para que cuidaran a sus pacientes. Comenta que en un principio ellos no le hacían caso, pero después le creyeron cuando días después sus pacientes morían, en algunos casos víctimas de un paro respiratorio.

No sólo aprendió a sentir la muerte, también dice que la conoció. Su encuentro con ella ocurrió en un elevador durante una de sus guardias nocturnas. Cuando las puertas del ascensor se abrieron un hombre vestido de negro y con zapatos de charol entró y se paró junto a ella.

El hombre, a quien recuerda como un caballero educado y guapo, empezó a platicar con ella.

Durante la charla el hombre le contó que su estancia en la clínica 25 se debía a que su primo estaba hospitalizado, seguido a esto, el hombre le preguntó su nombre, temerosa la enfermera se lo dijo, de pronto el elevador se detuvo pues habían llegado al octavo piso.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, el hombre salió del ascensor y la enfermera lo vio perderse entre el pasillo, al llegar a su estación de trabajo, marcó al jefe del piso ocho. Le preguntó si había visto a aquel hombre, a lo que su compañero le respondió que a ese joven vestido de negro jamás lo había visto rondar por el piso ocho.

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Se dice que la maldición cae en diferentes pisos del edificio. | ADA RODRÍGUEZ

En diversas páginas de internet también circulan leyendas acerca de la clínica 25, las cuales aseguran que la maldición cae sobre algunos pisos de este inmueble, uno de ellos es el séptimo, en donde usuarios de la red aseguran haber visto a una enfermera llamada Margarita que durante la década de los setenta se suicidó en el almacén de medicinas.

Pese a estos testimonios, 'La Enfermera Apasionada' comenta que en la 25 los fantasmas y la muerte no son exclusivos de un solo piso, están por todo el hospital y tampoco tienen un horario específico para aparecerse.

Durante los diez años que trabajó en la clínica 25 ‘La Enfermera Apasionada’ aprendió a convivir con los fantasmas y con la muerte; pese a que ésta le erizaba la piel cada que llegaba por un paciente, aprendió a tenerle respeto, el cual conserva hasta hoy.