2 de febrero de 2014 / 10:36 p.m.

Monterrey.- Tamales de dulce, verdes, de mole, de guisos, con hoja de plátano, o oaxaqueños... la gastronomía mexicana saca sus mejores dotes y el 2 de febrero, Día de la Candelaria se hacen presentes.

Y aunque para mucha gente esta fecha significa pagar la deuda de comprar los tamales si les tocó el muñequito del niño Jesús oculto en la rosca de Reyes, esta tradición culinaria va mucha más allá.

Sin duda, este alimento es antojo de niños, jóvenes y adultos y en cada región del país se elaboran de acuerdo a sus costumbres o preferencias, pero aunque es una costumbre muy mexicana, sus orígenes no se centran en nuestro país.-

La festividad de la Virgen María de la Candelaria o Nuestra Señora de la Candelaria surgió en Tenerife (Islas Canarias), España, a principios del siglo XV, con el objetivo de conmemorar la advocación mariana.

En aquella época era una creencia judía presentar al primogénito varón 40 días después de su nacimiento, cuando la madre había eliminado el rastro de sangre del producto del parto, para recibir la bendición.

Con la conquista de España, la celebración de la Candelaria se trasladó a Latinoamérica y se mezcló con otros ritos prehispánicos.

En México, los tamales y el atole son elementos primordiales de la fiesta porque son productos elaborados con maíz, y precisamente el 2 de febrero coincidía con el undécimo día del primer mes del antiguo calendario azteca, cuando se veneraba al dios Tláloc de la lluvia para obtener una buena cosecha durante el año.

Paralelo a esto, la celebración religiosa va acompañada de misas, procesiones con velas o candelas, música y danzas tradicionales, fuegos artificiales y otras actividades culturales.

Recuerde que no importa qué tipo de tamal compre, lo que en realidad trasciende es el convivir con la familia y amigos.

Mayte Villasana