AGUSTÍN MARTÍNEZ
23 de noviembre de 2017 / 07:17 p.m.

GUADALUPE.- Un sentimiento de tristeza, pero también de coraje e indignación, es el que tienen ahora los vecinos de la colonia Los Encinos, tras la muerte del comerciante José Matilde Corral Rocha.
El hombre de 79 años fue asesinado a balazos la mañana del miércoles en su depósito y tienda de abarrotes, en Guadalupe.

La víctima era una persona muy trabajadora, alegre y siempre sonriente con sus clientes, quienes lo trataban a diario desde hacía cuatro años.

Hasta el momento nada se sabe del o los homicidas. El móvil principal sería el robo, sin descartarse ninguna otra línea, como un problema personal.

“Sí, pues él apenas iba a abrir. Yo siempre vengo a la tienda temprano, y fue cuando me avisó de repente una vecina, de que el señor ya había fallecido”, relató el ama de casa Luz María Gaona.

Ella y el resto del vecindario se encuentra sorprendida y consternada, pues Don José siempre fue un hombre bueno y con nadie tuvo problemas.

“Siempre andaba muy contento y muy risueño. Siempre con música, silbando y todo. Siempre muy alegre. Sí, de hecho un día antes nosotros vinimos a la tienda, y allí estaba, risa y risa, con nosotros.

“Porque no sé qué había dicho. Se le salió una maldición, y estaba risa y risa con nosotros. Y pues así lo recordamos siempre: con su risa”, agregó la señora.

En aquel asentamiento, colindante con la colonia Valle Hermoso y el río Santa Catarina, abundan las tienditas de abarrotes. Los comerciantes en pequeño están atemorizados.

“El trabajo de él es el trabajo de nosotros, y nos ponemos a pensar que pudimos haber sido nosotros también. Estamos tristes, porque el señor se dedicaba nada más a su trabajo, igual que nosotros.

Estamos tristes, más que nada, aquí toda la colonia”, explicó el dueño de un pequeño local que está a pocos metros de donde fue ultimado el septuagenario.

Corral Rocha fue asesinado de dos tiros en la cabeza el miércoles, cuando acababa de abrir su negocio, ubicado en las calles Encinos y Fresnos, en la colonia Los Encinos, de Guadalupe.

Un solitario delincuente le disparó a corta distancia, dejándolo sin vida junto al mostrador. Presuntamente le robaron dinero y tenía los bolsillos de su pantalón hacia afuera.

El hombre habitaba en la colonia Estrella, en Monterrey, y a diario recorría, de ida y vuelta, los casi 20 kilómetros que separaban el hogar de su centro de trabajo.

Dejó esposa. Sus tres hijas habitan desde hace años, con sus respectivas familias, en Houston, y llegaron el jueves para estar presentes en el funeral.



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