26 de enero de 2014 / 03:41 p.m.

Monterrey.- Es como una torre de babel.... En un mismo lugar se hablan varias lenguas... Se entrelazan diversas culturas... Y bajo un mismo techo 50 miembros de comunidades indígenas radicados en Monterrey tratan de sacar adelante a sus familias con lo que sus manos, su talento o su sazón pueden hacer.

Delia Torres de la Cruz es indígena huichol. Con admirable paciencia inserta piezas de chaquira para armar una obra de arte que, después de dos horas de extenuante trabajo, quizá pueda vender en 50 pesos. A sus pies, su hija Amelia, de 4 años, comienza a practicar el oficio cuyos secretos han sido aprendidos de generacion en generacion.

Bajo el amparo de varias organizaciones, entre ellas Fundacion Multimedios, cada fin de semana, 50 comerciantes de las etnias mixtecas, otomíes, mijes, nahuas y huicholes ofrecen artesanías y productos gastronomicos en el centro comercial Huajuquito, junto a Los Cavazos, en Santiago, Nuevo Leon.

Collares elaborados con granos de café, frijol o cáscara de cocos, anillos y brazaletes bordados artística y pacientemente con chaquira; tortilleros tejidos a mano; juguetes articulados tallados en madera son, entre otros productos artesanales que pueden ser adquiridos en este mercado cien por ciento mexicano.

Para apoyar a las comunidades indígenas que han sentado su residencia en Monterrey, fue creado el movimiento Troya, una alianza de Cáritas de Monterrey, Fundacion Multimedios y Fundacion Nueva Castilla , Miguel Quezada Rodríguez, presidente de este último organismo, explicó en qué consiste el proyecto.

Sábados y domingos, los comerciantes ofrecen su talento convertido en canastas, tortilleros, instrumentos musicales y hasta maletines para computadoras tejidos a mano.

Pero no todo ha sido malo para los indígenas en Monterrey; Reyna Ramirez es otomí y José Alonso es Mije, cada quien habla su lengua, pero en cuestiones de amores se hicieron entender y ahora son marido y mujer.

A contracorriente, Dulce Vega Pavón, mixteca procedente de Oaxaca, ha luchado contra la discriminacion que constantemente acecha a los indígenas. Está a punto de terminar su carrera de educadora y en su idioma envía un mensaje a los regiomontanos.

Luchan ellos por sus culturas, defienden sus tradiciones y pelean una lucha pacífica en la que todo lo que buscan es una honesta forma de sostener a sus familia.

Joel Sampayo Climaco