ORLANDO MALDONADO 
13 de julio de 2016 / 08:30 a.m.

Monterrey.- Ser víctima de un secuestro en Tamaulipas motivó a Gloria, ahora elemento de la Fuerza Civil, a emigrar a Monterrey en busca de mayor seguridad, estabilidad laboral y un mejor futuro para sus hijos.

En el marco del Día del Policía que se celebra hoy, Gloria, nombre ficticio con el que prefirió identificarse, relata cómo es que se integró a las filas de la Policía Estatal y el objetivo que tiene de servir a la comunidad.

Oriunda de Tamaulipas y con dos años de residir en Nuevo León, relata su amarga experiencia de haber sido privada de su libertad por 20 días, producto de una inseguridad que no tiene fin en aquella entidad.

“Tuve problemas en mi estado, fui víctima de la delincuencia y es por eso que mi esposo y yo decidimos venirnos a vivir para acá; después de ese momento trágico, me nació el sentimiento de querer ser policía y ayudar a la gente, o tener oportunidad para evitar un poco lo que se vive en mi estado, por lo que nos pasó a nosotros.

“Fueron como 20 días, casi un mes los que nos tomaron, nos privaron de nuestra libertad, (después) se nos acomodaron todas las cosas, ¡no sé, por obra del Señor! Y escapamos de ahí, primero nos fuimos a vivir a otra parte del estado y después decidimos venirnos para acá, también por la cuestión económica de que en mi estado no hay mucho trabajo”, refirió.

Gloria
tiene apenas ocho meses de haberse integrado a la Fuerza Civil, resalta que el ambiente laboral es óptimo y que sí hay oportunidad de crecimiento al interior de la corporación.

Hija de un militar y una policía federal, Gloria desea aportar su granito de arena para combatir la corrupción y darle una estabilidad social a sus dos hijos.

“Ser una policía que si te piden ayuda o auxilio puedes hacerlo, no quedarte callado; a lo mejor no puedes erradicar tú sola toda la delincuencia, porque ahora sí que es como que imposible, pero sí tratar de aportar algo”, refirió.

Descartó ser acosada o tentada por grupos de la delincuencia en lo que lleva como elemento de la Fuerza Civil.

En su caso particular concluye que por secrecía y seguridad de su familia, sus vecinos no saben a lo que se dedica, pero reconoce mantener buena relación con ellos.

“Siento que tienes que tener vocación en gran parte, no nada más la ambición de decir: ‘¡Es que pagan bien!’. No todo es que paguen bien, tienes que tener un compromiso con la ciudadanía, es muy bonito y se siente muy padre poder ayudar”.