FRANCISCO ZÚÑIGA
3 de septiembre de 2015 / 07:21 a.m.

Monterrey.- Comerciantes instalados en la Macroplaza fueron desalojados por las autoridades municipales, pese a que argumentaron tener un amparo que los protege hasta el mes de octubre.

Inspectores de Comercio de Monterrey llegaron y sin aviso previo comenzaron a decomisar la mercancía, sillas y aparatos que estaban instalados bajo los toldos, para subirlos a camiones.

Apoyados por policías municipales, el personal del Ayuntamiento regiomontano actuó con exceso de fuerza, según la denuncia de los comerciantes, que en su mayoría pertenecen a etnias del país.

"Llegaron y golpearon, jalaron cabello, recogieron cosas, dame chance, le dije, pero no hizo caso, a mi hija le jalaron cabellos", expresó una mujer, identificada como Guadalupe Ramírez Guzmán, quien incluso se desmayó del coraje de ver a su hija Janet, de 15 años, maltratada por los inspectores.

No fue la única. Otra mujer no identificada le reclamó a uno de los funcionarios por haber aventado a su sobrino, de 14 años, en los momentos en que ella llegaba.

Desde que se instalaron hace un par de meses, los comerciantes, que venden productos y mercancía autóctona, habían sido presionados por el municipio para que se retiraran, e incluso dos veces quisieron sacarlos.

Finalmente el Ayuntamiento los dejó trabajar, pero les impuso la cuota más alta: 155 pesos diarios. Sin embargo, dijeron los representantes de los oferentes, no les aceptó el pago y comenzó de nuevo a pedirles que se retiraran.

Los inspectores declararon nulo el documento de amparo que presentaron los comerciantes, y tras una discusión, aceptaron que los mismos locatarios retiraran los puestos, pero se negaron a devolver lo que ya estaba arriba de los vehículos.

Más tarde el municipio de Monterrey informó que sería a partir de las ocho de la mañana de este jueves cuando les comenzarían a regresar su mercancía, siempre y cuando mostraran la papelería que los identifique como acreedores.