DANIELA GARCÍA
9 de febrero de 2016 / 05:19 p.m.

Monterrey.- El efecto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a bebidas saborizadas fue insignificante, ya que la reducción del consumo de estas bebidas alcanzó solo el 3 por ciento, de acuerdo a un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

El centro de investigaciones económicas de la UANL desarrolló el estudio “La industria de las bebidas no alcohólicas en México”, llegando a la conclusión de que el mexicano promedio dejó de beber sólo 15 mililitros de estos productos al día, lo que equivale a una cucharadita o un sorbo.

Como medida de política pública dirigida a reducir la ingesta calórica en el país, el IEPS a bebidas saborizadas no funcionó, pues, de acuerdo con el estudio, en el mejor de los casos redujo la ingesta promedio en únicamente 0.21% del total del consumo calórico del mexicano, la cual de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2013), es de poco más de 3 mil kilocalorías al día, lo que excede en 51% lo recomendado por el mismo organismo”, puntualizó la institución educativa.

Además, en la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) se estimó que el consumo medio de refrescos por persona en los pasados años fluctúa entre 350 y 500 mililitros diarios, lo que solo equivale al 5 a 7 por ciento de la ingesta calórica diaria del mexicano.

Cabe recordar que el IEPS a las bebidas azucaradas fue aprobado en 2014 por parte de las autoridades mexicanas, buscando reducir los índices de obesidad en el país.

Pero el estudio de la Autónoma de Nuevo León llegó a la conclusión de que es “imposible sostener” que el consumo de refrescos sea el causante principal del sobrepeso y obesidad en el país.

Incluso eliminando por completo el consumo de refrescos, suponiendo que no se sustituye con otros productos, la dieta común del mexicano excede la recomendación de la OMS, puntualizó.

“Por otro lado, la evidencia disponible hasta hoy sugiere que, al menos en términos costo-beneficio, la medida impositiva afecta más de lo que beneficia. La aplicación del impuesto no sólo no funciona para reducir el consumo calórico diario del mexicano, sino que además resulta una medida regresiva. Es decir, perjudicó a los hogares más pobres, ya que son los que más proporción de su ingreso dedican a la compra de alimentos y bebidas.

El impuesto también tuvo efectos sobre la economía en general. En el escenario más conservador, se estima que en 2014 la producción bruta del país cayó en $6,454 millones de pesos (0.04% del PIB). Además, el impuesto ocasionó la pérdida de poco más de 10 mil puestos de trabajo”.

La UANL señaló la importancia de la industria, y los investigadores concluyeron que ésta tiene gran importancia para México: los hogares destinan el 2.7 por ciento de su presupuesto a su compra, y se encuentra relacionada con otros sectores de la economía mexicana.

Tiene efectos expansivos sobre el producto, ingreso y empleo mayores que los que en promedio presenta la economía de México, y la industria manufacturera. Esta misma aporta también el .61 por ciento del PIB nacional en forma directa y .46 por ciento en forma indirecta.

Brinda empleo a 100 mil personas, y éstos se encuentran entre los mejor pagados; se mantiene entre 20 y 40 por ciento más altas que en la industria manufacturera.