AGUSTÍN MARTÍNEZ
5 de agosto de 2015 / 06:53 p.m.

Monterrey.- Sergio y Wendy esperaban con ansia que llegara el 1 de octubre. Ese día cumpliría su primer añito el pequeño Sergio, y planeaban festejarlo con una merienda familiar. 

Faltaba poco menos de dos meses, pero el destino se interpuso, y la tragedia no permitió que llegara esa emotiva fecha.

Poco a poco se acercaba el día, de la misma forma en que el niño gateaba y hacía sus primeros esfuerzos por comenzar a caminar.

“Ya iba a cumplir un año apenas de vida. Iba a cumplir un añito mi niño. Íbamos a tratar de festejarlo con un pastel”, expresó Wendy Fabiola Olvera Dávila, madre del menor que pereció calcinado al incendiarse su cuarto la tarde del martes en la colonia Fomerrey 114, en el norponiente de Monterrey.

Para identificar plena y legalmente a la víctima, las autoridades tuvieron que realizar exámenes comparativos de ADN, mediante muestras obtenidas de los padres.

“Ah sí, ya le hicieron estudios al cuerpo del bebé. Ya nos hicieron también a nosotros estudios de sangre”, agregó el ama de casa.

Fallece bebé en incendio.

Ella señaló que, ante las condiciones económicas en las que se encuentran, las autoridades estatales apoyaron con el servicio funerario, y el Municipio con el lote del panteón.

“Se acercó el DIF. Se acercó el DIF aquí con nosotros, y nos comentan ellos que nos van a ayudar”, agregó la joven ama de casa de 19 años.

El bebé comenzaría a ser velado la tarde-noche del miércoles en la funeraria Lara, ubicada en la misma colonia por la avenida Cabezada.

El sepelio se llevará a cabo probablemente el jueves por la tarde en el panteón municipal San Jorge, a donde se espera acudan decenas de familiares y vecinos.

Esta tragedia ocurrió alrededor de las 15:00 horas del martes en el número 430 de la calle Dovela, entre Cabezada y Cornisa, en Fomerrey 114.

El pequeño Sergio Martínez Olvera dormía en su cuna, en un cuarto de la segunda planta donde habitaba con sus padres y su hermanita de 2 años.

Bebé fallece en incendio.

Su papá, Sergio Martínez Quiroz, de 22 años, estaba trabajando como albañil, mientras su mamá se hallaba en la planta baja, en compañía de la abuela materna.

Presuntamente el sobrecalentamiento del motor de un abanico de pedestal que ventilaba al menor, dio origen al incendio que se propagó rápidamente por toda la habitación.

Los familiares subieron alarmados, pero a pesar de todos los esfuerzos nada pudieron para salvar a Sergio.

Además, el siniestro arrasó con todo lo que había en el cuarto y en la pequeña cocina.

“Pues se perdió la cama, la estufa… todo se quemó: Ropa pertenencias… todo se quemó. Papelería mía, todo… todo se perdió”, expresó la joven señora.

La humilde familia, después de culminar los funerales del bebé, requerirá del apoyo y la ayuda de la sociedad, para tratar de reconstruir su vivienda.