8 de abril de 2014 / 04:55 p.m.

Monterrey.- Un total de 17 toneladas y media de marihuana, así como diversas cantidades de cocaína, heroína y pastillas psicotrópicas, fueron incineradas la mañana del martes en las instalaciones de la Séptima Zona Militar.

Dicho estupefaciente, según las autoridades, suficiente para elaborar casi 18 millones de dosis, tenía un valor en el mercado negro de más de 140 millones de pesos.

El evento fue encabezado por el delegado estatal de la Procuraduría General de la República, Ramón Ernesto Badillo Aguilar, en presencia del comandante de la Séptima Zona, General Salvador Gutiérrez Plascencia, y el procurador de Nuevo León, Adrian Emilio de la Garza Santos.

"En esta ocasión son más de 17 toneladas de droga las que serán destruidas, narcótico que, de haber llegado a comercializarse, representaría miles y miles de dosis, con las que hubieran envenenado a nuestros niños y jóvenes.

"Y, y sin duda, hubiera impactado fuertemente en la sociedad en general", indicó el delegado de la PGR.

Por su parte, el procurador Adrián de la Garza hizo énfasis en el trabajo coordinado que se ha llevado a cabo entre las corporaciones e instituciones de los tres niveles de Gobierno.

"Una prueba de este compromiso ha sido la disminución de los delitos de alto impacto en nuestra entidad, la mayoría de los cuales están vinculados con las bandas del crimen organizado.

"Al incinerar esta mañana la droga que ha sido asegurada en diversos operativos, estamos evitando que estos enervantes lleguen a las manos de nuestros niños", aseveró de la Garza Santos.

El funcionario recalcó el impacto que los problemas de adicción generan en la comunidad, al grado de modificar la conducta de las personas.

"Las adicciones en la sociedad generan delincuencia, generan también un problema de salud pública, que se está atendiendo también, pero obviamente, lo mejor es prevenirlo", puntualizó.

La droga incinerada este martes correspondía a aseguramientos efectuados en distintos operativos a lo largo y ancho del estado, a partir del pasado mes de enero.

Antes de proceder a la quema, un químico de la PGR procedió a demostrar la autenticidad de las drogas mediante la realización de pruebas científicas.

Como invitados estuvieron los alumnos del tercer año de la escuela secundaria técnica número 112, ubicada en el interior del Campo Militar.

Agustín Martínez