MARCELA PERALES
24 de julio de 2017 / 07:44 a.m.

MONTERREY.- Además de ocupar el segundo lugar a nivel nacional en el delito de trata de personas, en Nuevo León se ha descubierto un nuevo grupo de víctimas: las mujeres indígenas o de origen indígena.

Nelly es ejemplo de ello. Es originaria de un pueblo de Veracruz y tenía 19 años cuando cayó en una red de trata con fines de explotación sexual.

Durante su cautiverio su tratante la vendía en 150 pesos y era obligada a tener sexo con 40 hombres diarios. Al final, la víctima tenía que entregar la ganancia total a su victimario.

“Tenía 19 años, conocí a un chico en un parque en Veracruz y me empezó a enamorar, al poco tiempo me convenció y me llevó a vivir con él. Mi anhelo era estudiar y él me decía que si me venía con él, iba a tener la oportunidad.

Un día me dice así como yo doy la vida por ti, tú también la tienes que dar por mí y vas a trabajar como sexoservidora. Ahí tenía que estar como 30 0 40 hombres al día, era como una pasarela y todos los hombres nos miraban y ellos decidían con quien pasaban”.

El Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León estima que al mes llegan cerca de 400 mujeres para ser tratadas en la Entidad. El 80 por ciento de ellas son menores de edad.

En un estudio reciente del organismo, se detectaron a 101 indígenas víctimas de explotación y esclavitud. La investigación, realizada también en campo, indica que sus edades van de los 11 a los 20 años de edad.

El 90 por ciento de ellas son mestizas y son vendidas en cantidades que van de los 70 a los 80 mil pesos.

El 10 por ciento son menores indígenas y su precio oscila entre los 30 y 40 mil pesos. Estas últimas cuestan menos por su color de piel obscura, lo que las cotiza es su corta edad.

“Actualmente hay un fenómeno totalmente invisible y es la trata y explotación de las personas indígenas o de origen indígena. Una vez que llegaron a Monterrey aquí están sometidas en la explotación sexual.

Las de origen indígena son las niñas que están ahí. Cuando hay una mujer mestiza y una mujer indígena, tú vas a ver que la víctima indígena tiene menor edad que una mestiza porque eso es lo que prefiere el cliente o el padrote. El cliente no prefiere a una indígena mayor de edad, pero tiene que ver el color de piel, etcétera”, explicó el investigador del IINSO Arun Kumar Acharya.

El estudio se realizó en coordinación con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

También indica que en los fines de semana el tráfico de mujeres hacia la frontera incrementa en un 100 por ciento, por los clientes extranjeros o migrantes que viven en ciudades como Reynosa y Nuevo Laredo.

El representante de la CDI en Nuevo León, José Cerda Cepeda señala que este fenómeno se presenta debido al alto tránsito de personas migrantes o indígenas que llegan a la Entidad.

“Las decenas de casos que están documentados por la investigación, muestran que si es un problema delicado, más frecuente y más presente de lo que hemos imaginado.

Son mujeres jóvenes, entre la adolescencia y la juventud, que eso es lo más grave. Son mujeres que muchas veces emigran de manera no acompañada al Estado, que muchas veces las redes de tratantes las identifican desde sus lugares de origen y pasan por una ruta nacional hasta llegar a un lugar de destino, que es esta Ciudad”.

El estudio del IINSO y de la CDI, revela que las víctimas de trata identificadas en el Estado, son originarias de los Estados de Veracruz, Oaxaca, Puebla y San Luis Potosí.


mmr