SANDRA GONZÁLEZ
28 de septiembre de 2015 / 07:33 a.m.

Monterrey.- La vida de Ana María García Díaz se detuvo hace 22 años. La esquizofrenia residual y esclerosis múltiple acabaron con la mujer, de 46 años, que se graduó como educadora, que captaba miradas de admiración y que se colaba al medio de la farándula.

Ahora es una ex presidiaria, ha caído siete veces en el penal por robo simple, delitos cometidos inconscientemente al no contar con medicamento.

"Me metí a trabajar en la fábrica y me hizo daño un químico en el cerebro y me operaron", recordó al tocarse un pozo en el cráneo donde le practicaron mal una lobotomía que resultó contraproducente.

No controla sus movimientos ni el tono de voz, pero tiene agilidad mental y para hablar. Los recuerdos de su juventud, igual que las ocasiones que ha sido encarcelada están vivos.

"Han sido por robo simple, pero es que yo no lo hago porque yo quiero, es algo que me induce a hacerlo, yo no soy una ladrona, no lo hago consciente", aseveró.

Legalmente ella es inimputable. Tiene problemas con la justicia pero también mentales, por lo cual debe recibir un trato especial. Sin embargo, ha pasado más de 11 años en prisión en total.

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Si la vida es difícil para un preso "normal", lo es aún más para alguien que no está en sus plenas facultades mentales.

"(Nos tratan) bien feo, muy mal, a mí me golpearon y me trasquilaron el pelo", relató.

Ramón Francisco Tamez Aguilar, su esposo, ha sido su salvador. De no ser por su insistencia, Ana María se habría quedado recluida desde la primera vez como los 146 presos inimputables que están en los tres penales del Estado.

"Yo fui a hablar con la directora para que la soltara de perdido a que anduviera caminando, que agarrara el sol y no nomás hablo por ella, sino por todas las personas que están ahí, las tratan como locas, así como a ella que estuvo encerrada", dijo el hombre que se dedica a vender dulces en los cruceros.

Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos (CADHAC) ha estudiado cada uno de los expedientes. En total encontraron 147 casos de inimputables; 19 mujeres y 128 hombres.

Quince de ellos ya cumplieron las medidas de seguridad impuestas, pero siguen encarcelados.

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Otros 57 tienen medidas de seguridad indefinidas, es decir, que el juez ordenó que salieran hasta que su salud mejore, pero sin ofrecerles un tratamiento.

Se estableció que 40 tienen medidas de seguridad menores a cinco años y los 35 restantes tienen medidas de seguridad mayores a 5 años.

"Nos encontramos con este sector que son los olvidados de los olvidados de los olvidados, que son los inimputables, son estas personas con problemas de salud mental y problemas ante la justicia", dijo Consuelo Morales, directora de CADHAC.

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Las personas inimputables podrían recibir un beneficio de la ley, siempre y cuando sus familias colaboren, por ello el organismo los buscó y el resultado fue lamentable | ESPECIAL

Estas personas podrían recibir un beneficio de la ley, siempre y cuando sus familias colaboren, por ello el organismo los buscó y el resultado fue lamentable.

"De los 147 inimputables, 24 no tienen ningún dato de familia, están fuera del área metropolitana de Monterrey. Dentro de la metrópoli eran 93, se hicieron 96 visitas y de las 96 hubo 24 domicilios no localizados; hubo donde viven otras personas, 32; y hubo donde un familiar del interno recibió al personal o se reportó, fueron 40. De éstas, 40 solamente 13 aceptarían tener en casa a su familiar inimputable", resumió.

De estos 13 casos, sólo dos inimputables regresaron con sus familias... Ana María es una de ellos.