24 de marzo de 2014 / 02:30 p.m.

Monterrey.- Pueden trabajar largas jornadas y arriesgar su vida como pocos. Su reputación es intachable: jamás en la historia de la policía se ha logrado cooptar a cualquiera de sus elementos. Su vida entera está dedicada a la seguridad: el Escuadrón Canino de la Policía Estatal.

La división cuenta con 17 especímenes altamente entrenados. Estos animales llegan a tener un valor de hasta 350 mil pesos, tanto por la raza como por las habilidades que poseen.

Lo mismo participa en operativos como los montados en estadios de fútbol, que realizan actividades de rastreo en busca de drogas o explosivos.

Pueden atacar a un delincuente e inmovilizarlo en cuestión de segundos.

Ser corpulento y veloz no le garantiza a nadie su ingreso al Escuadrón Canino. De hecho, como si fuera un aspirante a ingresar a Fuerza Civil, los perros pasan por etapas previas.

Los pasos a seguir para pertenecer al equipo son:

- Al mes y medio de nacido son seleccionados

-Sometidos a 15 pruebas entre físicas y de carácter 

-Adiestramiento dura 8 meses

-Salen a operativos al año y medio de vida

Seguridad Pública del Estado maneja 4 razas: Rottweiler, Pastor Alemán, Labrador y Pastor Belga Malinois. Este último es el más utilizado por las policías en el mundo, dada su resistencia y olfato.

Pero ni siquiera esto les da un lugar en la corporación estatal.

Pero por más feroces e intimidantes que luzcan, los perros también tienen un lado amable.

Su mayor recompensa es una pelota de tenis. Si desobedecen, el castigo es no jugar con ella.

Su estancia se encuentra en las instalaciones de la zona norte de Seguridad Pública. Tienen cuartos individuales con su nombre en la puerta, la raza a la que pertenecen y la actividad que desarrollan.

Los policías terminan por encariñarse con ellos. Son feroces en los operativos, pero tiernos como niños cuando el trabajo concluye.

Mantenerlos es costoso. Comen 800 gramos diarios de croquetas, y la pista en la que entrenan es insuficiente. Hay un terreno contiguo que podría utilizarse, pero le pertenece al municipio de Monterrey.

Ocho años después, la vida útil del perro en la policía concluye. Algunos son donados a familias, otros se quedan en el lugar a esperar el fin de sus días.

Aunque la policía estatal ya cuenta con sus propias camadas, todavía se reciben cachorros en donativo para incrementar la fuerza canina. 

Luis García