27 de enero de 2014 / 04:14 p.m.

Monterrey.- Tras un domingo concurrido gracias a la temperatura veraniega en pleno mes de enero, la presa de La Boca, en el municipio de Santiago, amaneció atiborrada de basura.

Una vez más quedó en evidencia la falta de cultura de los ciudadanos al ensuciar en forma considerable este importante sitio de recreo ubicado por la Carretera Nacional.

Cabe destacar que volvió a manifestarse la insuficiencia de botes para depositar los desechos, así como la falta de colaboración de los dueños de negocios, como depósitos y restaurantes, para limpiar la zona.

¿Cómo encuentran ustedes la presa?

Muy sucia. Hay mucha basura, sí. Muchas personas que vinieron ayer, pero no limpian. Así es, y ahorita estamos limpiando, comentó Alejandro García González, trabajador del Departamento de Parques y Jardines, de la Secretaría de Servicios Primarios de Santiago.

Junto con 11 compañeros fue asignado a la limpieza de la orilla de la presa, tarea que desempeñaron desde temprana hora del lunes y que les llevó medio día.

¿Cómo es la mecánica para limpiar?

Con un pico, sí, picando la basura y echándola en la bolsa y luego la llevamos al basurero Margaritas, explicó García González.

Aunque no se queja de su trabajo, el empleado municipal pidió a los visitantes y turistas tener un poco de cultura de limpieza para así conservar en mejores condiciones este lugar de esparcimiento.

Durante el domingo, miles de personas se dieron cita en la presa La Boca, aprovechando la temperatura de aproximadamente 30 grados centígrados.

Al día siguiente, el panorama era totalmente distinto, pues la basura era evidente en un tramo de casi un kilómetro y medio en la zona recreativa.

Bolsas y empaques de alimentos, así como envases de refresco y de cerveza, entre otros desechos, fueron el común denominador en el ambiente.

Afuera de los negocios, principalmente restaurantes y locales de bebidas alcohólicas, se observaron montones de basura sin que los encargados se preocuparan por colaborar en la limpieza.

Quienes obtuvieron ganancias y de alguna forma ayudaron parcialmente en el saneamiento fueron pepenadores y recolectores de latas de aluminio.

Algunos de ellos juntaron hasta 10 o 12 kilos de dicho material, que posteriormente vendieron en 15 o 16 pesos cada kilogramo.

Agustín Martínez