VÍCTOR MARTÍNEZ 
20 de julio de 2017 / 09:51 a.m.

MONTERREY.-  El de sus templos milenarios y sus modernidad que impacta.

El de su gente amable, siempre dispuesta a servir.

El de su orden perfecto, desde lo más rutinario como subir una escalera hasta las vialidades sin colapso alguno pese a los millones de habitantes.

Japón es el de sus grandes edificios que evidencian su desarrollo.

El de sus mujeres y su bajo promedio de natalidad 1.3 hijos por familia y una espectativa de vida que supera los 80.

El de sus historias llevadas a la pantalla grande, desde los grandes emperadores hasta algunas sencillas, pero conmovedoras como la que uno se encuentra en la estación Shibuya.

Pero también el de su gastronomía, rica en nutrientes y con platillos dignos de ritual, que van más allá del sushi.

Los bento, esas raciones de comida para llevar, que contienen arroz, pescado, carne y vegetales. Presentados siempre de manera original, han ganado terreno en los últimos tiempos.

El ramen; con fideos, raciones de carne y verdura, servidos a diario en los establecimientos y preparado en los hogares.

El Udón, el Tonkatsu, muchos más que dominan el paladar de quien lo visita los restaurantes y los mercados populares.

Quien visita Japón conoce algo muy lejano a la comida que acostumbra, ya sea en restaurantes o en lugares tradicionales.

Aquí se olvidan los cubiertos, porque a donde fueres haz lo que vieres.

Difícil describir la variedad de sabores y el colorido de esta nación, que abre sus brazos y recibe cordialmente y con alegría.

mmr