21 de junio de 2014 / 01:57 p.m.

Monterrey.- Muchas veces, durante las dos horas en que la corriente del arroyo Talaverna lo arrastraba, Jesús Rey García pensó que vivía los últimos momentos de su vida.

Pero algo pasó, algo que no se explica, y 24 horas después, este joven padre de un niño de 3 años, está contando como en un giro de la vida, lo que era una tragedia inevitable, se convirtió en un milagro.

El saldo fue leve. Fisura en la mano izquierda, el pie del mismo lado, en la pelvis y golpes y raspones por todos lados del cuerpo. Pero vivo.

Jesús Rey recuerda cada instante de su odisea.

En las tardes acostumbra reunirse con sus amigos e ir a buscar retadores para el fútbol en una cancha que se encuentra en la calle 16 de Septiembre y Álamo Americano, en la colonia Valle de Huinalá, segundo sector, y este jueves no fue la excepción.

Cerca de las cinco de la tarde, un remate al arco contrario salió mal, el balón voló por encima de la barda y fue a caer al canal del arroyo. La regla es: el que la avienta, la saca, y Jesús Rey bajó por la pelota.

Justo cuando la aventó e intentaba salir, vio como el agua venía por el canalón llenándolo a toda su altura de 4 metros. El joven intentó asirse al borde del suelo, pero la corriente lo arrastró.

Sus amigos vieron con horror como se iba, entre pedazos de madera, bolsas de basura, agua sucia y revuelta, e inmediatamente pidieron ayuda.

Pero nada servía, en el agua, Jesús Rey estaba a expensas de sus fuerzas y su suerte.

Toda la vida, el joven ha practicado fútbol y natación. Eso seguramente le ayudó, porque su condición física lograda por el deporte, le permitió hacer el esfuerzo extra.

Mientras lo llevaba el agua, Jesús Rey sólo atinaba a pensar en su hijo, Miguel, de 3 años. "Pensé que no iba a volver a verlo". El pequeño estaba en casa, con su esposa Karla.

Los minutos se hicieron largos, y el agua seguía arrastrándolo pese a sus esfuerzos. "Iba nadando de perrito, para sacar la cabeza del agua y buscar acercarme a la orilla, pero no podía".

En alguna parte, alcanzó a ver a una pareja. El joven enseguida tomó el teléfono celular, seguramente para pedir auxilio.

En algunos puntos, el canal corre bajo las calles, y entonces, todo se volvía oscuridad. Fue en una de esas ocasiones, cuando Jesús Rey perdió toda esperanza.

"Le pedí a Dios que me mandará un golpe en la cabeza, para perder el sentido y no ver lo que me iba a pasar. Para ya no sufrir. Sólo me dolía que no iba a volver a ver a mi niño".

Fue entonces cuando la luz se hizo de nuevo, y retomó fuerza. "Había un remolino, y pensé que era el final, pero también vi una barda de malla, y ahí me agarré con todas mis fuerzas, no me importó que apretaba puras púas".

Como pudo, se acercó a la orilla, y logró salir. Estuvo ahí un tiempo recuperando fuerza, y luego, como pudo, cruzó por la maleza de un terreno baldío y salió a una avenida. Ahí se dejó caer.

"Pasó una patrulla y me querían detener, porque pensaban que andaba drogado o borracho. Ya me iban a esposa, cuando le dije, Oiga, es que me caí en el canal; y el policía me dijo, ah, eres al que andan buscando".

Momentos después el lugar se llenó de patrullas, unidades de protección Civil y Ambulancias. Lo llevaron a una clínica del IMSS, donde le practicaron radiografías de todo el cuerpo y exámenes.

Todo estaba bien.

Jesús está consciente de que su supervivencia fue un milagro. "No sé qué será, pero a lo mejor Dios me tiene destinado algo".

FOTO: Telediario

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL