VÌCTOR SALVADOR CANALES  / MILENIO DIGITAL
25 de agosto de 2015 / 04:48 p.m.

Nuevo Laredo.- Una nueva modalidad de cobro de piso azota a los paseantes y visitantes que transitan de Nuevo Laredo con rumbo a la ciudad de Monterrey.

A solo unos pasos de la aduana del puente 2, en Laredo, un grupo de delincuentes tiene bien tendida una red de "apoyo" que operaría con la complicidad de algunos aduanales y policías del vecino estado de Tamaulipas.

A las víctimas de les exige hasta 500 dólares por persona a cambio de conservar su integridad física.

Estos grupos, de entre 3 y 5 personas, están distribuidos a partir del cruce fronterizo a la altura de los semáforos fiscales y el área de revisión.

Una familia procedente de Houston relató lo que vivió en carne propia el sábado pasado.

Las víctimas, todos ellos varones - padres, tres hijos y un sobrino- regresaban de Houston, ciudad donde trabajan, y su objetivo era pasar unos días con la familia en Monterrey.

Venían, al decir de uno de ellos, cargados de ropa y 'chucherías', nada sujeto al pago de impuestos, pero tuvieron que hacer alto ante el semáforo rojo que les indicaba una inspección.

Al papá le dijo el policía fiscal que con 40 dólares le perdonaba la revisión, de lo contrario tardaría una media hora porque le bajarían todo.

Él aceptó y observó que un joven con teléfono celular en mano estaba llamando y advierte que está dando las características del automóvil.

Reanudaron el traslado, dieron vuelta en la calle que se divide en dos, una conduce al centro y la otra al Bulevar Colosio, que es la vía rápida para Monterrey.

Pasando al aduana estaban dos tanquetas del Ejército y más adelante dos granaderas de la Policía de Tamaulipas.

Sin embargo, a escasos metros del lugar fueron detenidos por un sujeto con muletas.

Se detuvieron y el individuo les preguntó si eran de Monterrey, ante la respuesta afirmativa dijo: "Ah, pues los regios ya saben que les vamos a 'cobrar piso'", se levantó la playera para mostrar que estaba armado, llevaba un revolver en la cintura.

Posteriormente les avisó que más adelante se tenían que detener a dejar la cuota en un vehículo con cuatro personas que los esperaban.

"Se preparan con 500 dólares por cabeza, o lo equivalente en moneda nacional", les indicó, argumentando que está caro el 'billete verde'.

El padre de familia valoró la situación. Los recursos que traían eran fruto de trabajo que habían realizado por varios días en la ciudad de Houston y no los quería dejar ir "así como así", sin revisar si las amenazas eran ciertas.

Se arriesgó y se hizo el despistado, no se detuvo en el lugar donde visualizaron al vehículo que les dijeron, sin embargo, al poco tiempo de haber avanzado, la unidad de color negro sin placas comenzó a seguirlos.

"Muchachos, ya nos llevó la fregada, me voy a detener porque de lo contrario nos puede ir mal", dijo y en el primer retorno regresó, ubicó al de las muletas y le dio la cuota solicitada.

Al primo de los hermanos, que traía poco dinero, le perdonaron 100 dólares: "déjalo en 400, eres estudiante", le dijeron.

El padre de familia reanudó su regreso y el vehículo que lo siguió ya no se movía, inclusive, con cinismo el ocupante los despidió con un ademán a manera de "agradecimiento".

Como viajero frecuente, recuerda que la historia ya la había escuchado por parte de otros conocidos y explicó que la dinámica parece ser la misma en todos los casos.

Primero la parada en el semáforo, que invariablemente toca en rojo; ahí, junto con los aduanales, está apostado el primer halcón que toma las señas del vehículo y lo pasa al segundo "poste", el hombre de las muletas.

Éste les informa el costo de la cuota y más adelante hay quien la reciba; de no dejarla, la persecución es inminente y la pérdida de todo lo que traen consigo, el más probable destino.